domingo, 24 de diciembre de 2017

Las aventuras de la China Iron

Un relato gauchesco femenino
Laura Cardona 


En el poema de José Hernández, la china no tiene nombre. En la novela de Cabezón Cámara se llama China (con mayúscula), Josephine Star Iron o Tararira, nombre que se da a sí misma tras la decisión de cambiar radicalmente de vida. Por la ley de levas se han llevado a Fierro, junto con todos los hombres de la estancia, y una alegre sensación de libertad impulsa a la China, a sus catorce años, a abandonar a los dos hijos que ha tenido con el gaucho. Los deja al cuidado de un matrimonio de ancianos y se sube a la carreta de Elizabeth, una inglesa colorada, culta, hermosa que también se ha quedado sin marido y está decidida a rescatarlo.

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