viernes, 3 de julio de 2015

Las cigueñas tienen dos hogares


No cabe duda de que Susana Slanina es muy afortunada. Es poeta, es pintora y une en sí misma la raiz checa y el presente argentino. De esta conjunción sólo podía surgir una obra tan bella como la que presenta, escrita desde el pasado, reelaborado y asimilado para un fecundo presente y un luminoso porvenir.
Ella nos habla acerca de la temática del poemario: “Este libro surge de las experiencias vividas desde la infancia en Buenos Aires hasta el reencuentro con parte de la familia en la República Checa, con compañeros de inmigración de padres y abuelos en el Chaco, y de la participación en las actividades de la colectividad checa en Argentina. Desde una perspectiva sin idealizaciones los poemas revelan emociones, costumbres, paisajes argentinos y europeos. Pero especialmente tratan sobre todos los hombres y mujeres que buscan vivir en paz en cualquier lugar que su tiempo los encuentre”.
Acompañados por las espléndidas imágenes creadas por Suna, los textos abordan los momentos que la han marcado, y se refieren a personajes y paisajes. Algunos - como el abuelo - fueron una fuerte presencia en la infancia, y dejaron un legado perdurable. A otros, los frecuentó de adulta, y pudo forjar un vìnculo que superó el tiempo y la distancia.
Con estilo despojado e intenso, pleno de imágenes visuales, evoca momentos alegres y amargos, lugares vislumbrados en momentos de temor o de placidez. Todo ello con maestría, logrando páginas en las que brilla la perfección de quien ha repasado una y otra vez, con profundo amor, cada línea, cada pincelada.
Y hay más: hay muchas frases que saltan a la vista por sí solas, como aforismos, destacándose por su sabiduría y concisión. “Uno deja su hogar,/ y el hogar nunca lo deja a uno”, escribe al referirse a la emigración. Y con emoción, en “El corazón reparado”, celebra el reencuentro: “volveremos a partir/ pero ya no estamos perdidos”. Entre uno y otro instante, una amplia gama de sentimientos, con los que podrán identificarse hombres y mujeres de todas las latitudes, revive en estos poemas que homenajean a sus mayores, a nuestra tierra y a los lazos que saben forjar quienes crecen incorporando vivencias, abriéndose a nuevos horizontes.

Susana Slanina (Suna) nació en Buenos Aires en 1954. Es poeta y artista plástica, con dedicación exclusiva hace algunos años. Sus últimos trabajos reúnen poesía y pintura. Sus padres y abuelos son de origen checo. Con anterioridad a la publicación de este libro expuso en Adrogué un conjunto de 23 obras referidas a la migración. La familia materna llegó a Argentina en 1936, la paterna un par de años antes. Ambas familias y otras cercanas continuaron aquí su relación y se integraron completamente en la vida de este país. De esta historia nace la vivencia de tener en el mundo dos lugares de identificación. De dos continentes enlazados brota la convicción de que el olvido del origen nos hace extraños aún para nosotros mismos.

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