jueves, 18 de octubre de 2012

FLORENCIO El vuelo del galleguito


En julio apareció este libro de Marcelo González Táboas, editado por Tricao. En él, se relata novelada la biografía de Florencio González, empresario y dirigente nacido en Belesar en 1900, fallecido en Buenos Aires en 1984.
Acerca de la obra, manifiesta el autor: “Florencio nace de la resonancia de la voz de mi padre en mi memoria, contando historias ocurridas entre el 1900 y 1984 que conforman el relato de su vida. Historias, siempre adornadas con detalles, citas textuales de dichos y diálogos, e incluso ruidosas onomatopeyas, que transmitían, en una suerte de realismo mágico, imágenes vívidas y coloridas de cada suceso. Esta narración las hilvana cronológicamente, reproduciendo las exageraciones, el lenguaje y las formas de construcción del discurso original”. 
Basándose en su experiencia personal, pero también en importante bibliografía, describe con emotividad la trayectoria del hombre que dejó su tierra natal en 1912, y supo abrirse camino, sobreponiéndose a los avatares de la política mundial y de la Argentina.
Con entereza, enfrentó cada una de las situaciones; no lo abatió ni el encontrarse solo en Cuba siendo un  adolescente, ni la clausura de su establecimiento en el cenit de su poderío empresarial. Con una visión distinta del oficio, supo renacer de sus cenizas, mostrando qué difícil fue para muchos seguir adelante en algunas décadas de la historia de nuestro país.
Escrito con lenguaje terso y cuidado, el relato incluye poemas cuando los límites del discurso acotan el sentimiento que necesita expresarse más libre y concisamente. Surge así el poeta en este abogado que jamás hubiera soñado que su pluma abordaría ese género.
En el prólogo, afirma Pablo Rojas Paz: "La presente obra nos convoca a la lectura de una narrativa que si bien nos sitúa en la historia de una familia determinada, de una estirpe, al mismo tiempo, por medio de un recurso estilístico innovador, el de mechar de modo balanceado las dimensiones de lo literario con lo biográfico y lo histórico, nos coloca frente a la recuperación de un nombre colectivo, de una memoria plural, de una experiencia de conjunto, forjada por aquellos ancestros, que en el caso particular de la historia que nos concierne, venidos de Galicia, supieron hallar y construir rumbos en estas tierras de fábulas y mitos".
Y es tan cierto esto que dice Rojas, que a mí, leerla me retrotrajo a las historias de mi infancia, del abuelo que dejó Lugo para poner un hotel en La Habana, y que habiendo perdido todo, terminó de panadero, pasando de gran señor a obrero agobiado por el calor del horno. Todo sin una queja, sin rencor, como corresponde a la esforzada raza de nuestros mayores.
Un homenaje a su padre, y en él, a sus paisanos, realiza González Táboas en estas páginas. Algunos emigrantes fueron preclaros como Florencio González; otros, no tuvieron tanto talento, pero a todos los guió la convicción de que el tesón era su única arma en la patria nueva.

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