sábado, 28 de abril de 2012

¿Yo? Chernicof

Jairo, Adriana Varela, Carlos Ulanovsky, Rudy Chernicof y Daniel Rabinovich 

Con la participación de Jairo, Adriana Varela, Carlos Ulanovsky y Daniel Rabinovich, se presentó en la Feria del Libro ¿Yo? Chernicof, una obra surgida a partir de anécdotas relatadas a hijos y amigos, por este hombre que ha vivido una vida rica en experiencias culturales de un lado y del otro del océano, y que sin embargo, conserva la humildad y la simpatía que siempre lo caracterizaron.


Afirma sentirse sorprendido por la buena acogida que ha tenido su trabajo entre quienes lo leyeron antes de editarlo. El -comenta- sabe cuándo un espectáculo es bueno o malo, pero le costaba juzgar estas páginas en las que iba desgranando los recuerdos atesorados en tantos años. Para la mesa, eligió a personalidades unidas a él a lo largo de décadas, para que dieran testimonio de que cuanto relata es absolutamente cierto.


Con Daniel Rabinovich recordaron los años de la primaria -eran compañeros de banco- y cantaron el himno de la escuela; se refirieron también a Marcos Mundstock, quien recitaba en los actos. 



Rabinovich contó que ambos tienen el hábito de salir a correr, y que Rudy interrumpe estas prácticas, deteniéndose y haciéndolo detener, para contar y representar pasajes de su historia. Así Rabinovich escribió el cuento "El gallego Loureiro", texto surgido de un relato que le hizo a Rudy el propietario del restaurant "Veracruz", en el que trabajaba este gallego. El inmigrante ganó varias veces la lotería: la primera, de la alegría, tiró dentro del horno el delantal en cuyo bolsillo estaba el billete; la última, compró en la Rural una gallina campeona, descorchó uno de los vinos carísmos que le habían quedado de su dilapidada fortuna, los degustó, y se pegó un tiro. Como se ve, ya despuntaba en Rudy el escritor; faltaba poner manos a la obra. 


A Jairo y a Adriana Varela lo une la pasión por la música. El le dijo a Adriana, en 1987, que cantara tango, cuando ella aún no lo hacía, y ella destaca que lo encuentra seguido en Europa. A Jairo lo escucha desde 1980. Ambos lo hacen llorar - dice. Con Jairo tienen algo más en común: el fútbol, afición que comparten en casa del cantante.


Con Carlos Ulanovsky recordaron años lejanos en los que fue convocado para una publicación infantil, y el haber sido calificado como el "Dustin Hoffman argentino", a lo cual Rudy respondió que el actor era el "Rudy Chernicof norteamericano".


Se reconoció a Rudy su capacidad de curar, ya que con el humor, sana a los que padecen, y evita sufrimientos a quienes aún no los tienen.




Con un tango cantado en conjunto, aplaudido largamente por el público, finalizó esta presentación tan cálida y emotiva. 

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