viernes, 23 de septiembre de 2011

Bos e Xenerosos

del poema "Os Pinos" de Eduardo Pondal

Todo era verdadero para nosotros, como estos recuerdos que arranco sin piedad de mi flaca memoria.
Juntos, con mi padre, plantamos el pino en el fondo de la casa y abrimos secretos que aún no habían
visto la luz porque no era hora de disimulos.
El tenía morriña por su aldea donde dejo alguna novia olvidada y el imponente río Sil, que dividía las
provincias de Ourense y Lugo y los unía en su orgullosa galleguidad.
Hablamos mucho. Me quedaba mirándolo, envidioso de su juventud y de su sencillez, con la esperanza entristecida de tanto aguardar el triunfo de su ideal de libertad.
Estoy lejos de mi tierra: en Buenos Aires. Me cubre un inmenso cielo azul. Bajo el viejo pino un par de amargas lágrimas recuerdan a esos hombres buenos y generosos.

Osvaldo Abel López

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