martes, 19 de julio de 2011

GALLEGOS

Gallegos. Suyos son algunos de los rasgos más audaces con que se han destacado en el tiempo. Suya es la gloria, la grandeza y el poder del trabajo; esa fuente bendita que la antigüedad abandonaba a la abyección de la esclavitud, y que hoy identificamos con la más alta expresión de la dignidad humana, fundada en la conciencia y la actividad del propio mérito.
Gallegos. Fuertes, tenaces, teniendo la inacción por oprobio. Perseverantes devotos de ese culto de la energía individual que hace de cada hombre el artífice de su futuro. Han sabido también guardar, en medio de los refinamientos de la vida civilizada, el sello de cierta primitividad robusta y libertaria. Surgen en ellos notas de optimismo y de color, de confianza, de fé que dilata los corazones impulsándolos al porvenir bajo la sugestión de una esperanza terca y arrogante.
Gallegos. Nosotros avanzamos a conquistar esa diáspora. Como el desierto los primitivos puritanos.

Osvaldo Abel López

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