domingo, 17 de abril de 2011

Abuelo Manuel

De España viniste un día
y en tu lejana Galicia
quedaron rostros amados
dibujando tu partida.
En ese barco emigrante
navegaste en tu porfía,
hasta que tus ojos mansos
vieron el puerto que abría
una luz, una esperanza
de comenzar nueva vida.
Y fue un tiempo de siembra,
de dolores y alegrías.
Mientras tus manos callosas
cosechaban las espigas
donde tus hijos crecieron
en esta tierra Argentina.
Luego pasaron los años
y tu lejana Galicia
se convirtió en un recuerdo
en la niebla de la vida.
Por eso cuando callabas,
con esa nostalgia tibia
que rodaba tristemente
por tus surcadas mejillas,
Yo me acercaba despacio,
dulcemente competía
la nostalgia de la ausencia
y tenuemente pedía
Cuéntamelo abuelo Manuel
de tu aldea donde el sol
siempre alegre amanecía.
Cuando todo se volvía,
mágicamente de sueños,
de cantos y melodías.
Entonces tu voz se alzaba
sobre el temblor de la brisa.
Y por mis ojos de niña
regresaba tu Galicia.
Y tu abuelo Manuel
dulcemente sonreías.
Me decías casi alegre
- Regresarè algún día
Y te llevaré mi niña¡
Ya veras que hermosa es
esa mi tierra querida.
Y yo me dormía en tus brazos.
Mientras en la noche crecía
una suave melodía,
que el viento traía de lejos
el nombre de tu Galicia.

Marìa Cristina Cordido

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