martes, 22 de febrero de 2011

un poema de Ricardo Rosales

Én desplúmao amanecer floreció
Con arrogancia vencía…
Un fugitivo que muele poetas
Y Corona excepción a la trampa

Embriágao de empezar por deponer
Y escupir los nervios de vocablos sin rumiar
Embriágao .Avanzar sin echa los corozos pa atras
Móntao en desgracia y quimera
Colgao del crujiente lamento
Asqueado De no dar diente con diente y tragar saliva tirria
Irrítao de narrarme las pocas ficciones que me quedan
y no comprender los tápiales enfróntaos
Que al final del lábreo me han encérrao
De estar al corriente que al clarear la tronada
Mi savia desguarecía posara mis remos dormíos
Entre aliento de traidores adobando con bastones
En las llagas de mi curso que no lograron curvar..

Harto de estrechar los pasillos y redundar
De tener los nudillos encallados en la cruz
Y de andar márcao mi empédrao, con migajas de tu amor
Ya gastado De caer como arenilla en EL reloj
Y jamás echa a ver pa dar tiempo al corazón
De esperarte fijando alambradas
y despintar de tu sonrisa a quien permita Escucha
De ver la balanza traquetear suspirando de acuna tanta treta indiferente
Consolar marejadas y ahogarme con las ramas
de escribir una y otra vez el mismo cuento sin final
y conciente del riesgo concebirlo real.

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