domingo, 20 de febrero de 2011

MANUEL ABUÍN SE LLAMABA

“Era un airiño soave,que se ergueu pola mañan
e viña de non se sabe....”
XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ


Llovía en Buenos Aires y era mañana y noche.
Una llovizna de vino aclaraba su mirada.
Sus ojos, color cielo de Galicia.
Sus ojos color mar. Mar que lo arrojó a la jungla
Manuel Abuín se llamaba, aun se llama.
Aun se llama en la llama del recuerdo.
Eterno pucho apagado.
Sonrisa de niño triste.
Tío Manuel, el galaico.

Manuel Abuin llevaba toda su tristeza a cuestas.
El gallego, portero sin apellido.
Pateando tarros de bronca.
Manuel, el gallego, va.
Un perro vagabundo lo acompaña.
Ambos orinan un poste tan solitario como ellos.

Manuel, querido tío Manuel.
“Ay Maruxiña mira como veño,
con una borrachera que ya no me teño”
Mi tío Manuel, el de pausas calladas.
El del pañuelo atado en cuatro nudos.
Manuel, Manuel Abuin, ya, descansa.
Te ofrecemos la memoria... un albur...
y un airiño soave que viene desde la infancia.

Amelia Arellano

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