martes, 22 de febrero de 2011

un poema de Ricardo Rosales

Én desplúmao amanecer floreció
Con arrogancia vencía…
Un fugitivo que muele poetas
Y Corona excepción a la trampa

Embriágao de empezar por deponer
Y escupir los nervios de vocablos sin rumiar
Embriágao .Avanzar sin echa los corozos pa atras
Móntao en desgracia y quimera
Colgao del crujiente lamento
Asqueado De no dar diente con diente y tragar saliva tirria
Irrítao de narrarme las pocas ficciones que me quedan
y no comprender los tápiales enfróntaos
Que al final del lábreo me han encérrao
De estar al corriente que al clarear la tronada
Mi savia desguarecía posara mis remos dormíos
Entre aliento de traidores adobando con bastones
En las llagas de mi curso que no lograron curvar..

Harto de estrechar los pasillos y redundar
De tener los nudillos encallados en la cruz
Y de andar márcao mi empédrao, con migajas de tu amor
Ya gastado De caer como arenilla en EL reloj
Y jamás echa a ver pa dar tiempo al corazón
De esperarte fijando alambradas
y despintar de tu sonrisa a quien permita Escucha
De ver la balanza traquetear suspirando de acuna tanta treta indiferente
Consolar marejadas y ahogarme con las ramas
de escribir una y otra vez el mismo cuento sin final
y conciente del riesgo concebirlo real.

domingo, 20 de febrero de 2011

MANUEL ABUÍN SE LLAMABA

“Era un airiño soave,que se ergueu pola mañan
e viña de non se sabe....”
XOSÉ MARÍA ÁLVAREZ BLÁZQUEZ


Llovía en Buenos Aires y era mañana y noche.
Una llovizna de vino aclaraba su mirada.
Sus ojos, color cielo de Galicia.
Sus ojos color mar. Mar que lo arrojó a la jungla
Manuel Abuín se llamaba, aun se llama.
Aun se llama en la llama del recuerdo.
Eterno pucho apagado.
Sonrisa de niño triste.
Tío Manuel, el galaico.

Manuel Abuin llevaba toda su tristeza a cuestas.
El gallego, portero sin apellido.
Pateando tarros de bronca.
Manuel, el gallego, va.
Un perro vagabundo lo acompaña.
Ambos orinan un poste tan solitario como ellos.

Manuel, querido tío Manuel.
“Ay Maruxiña mira como veño,
con una borrachera que ya no me teño”
Mi tío Manuel, el de pausas calladas.
El del pañuelo atado en cuatro nudos.
Manuel, Manuel Abuin, ya, descansa.
Te ofrecemos la memoria... un albur...
y un airiño soave que viene desde la infancia.

Amelia Arellano

miércoles, 2 de febrero de 2011

Alelíes

_ Nona Albina...! ¡nona Albina...! Dice papi si puedo venir a quedarme con usté para ir a la escuela porque... porque él no puede venir todos los días en sulki a traerme y... ¡Oh!... perdone, nona... ¡Buen día!... no me dí cuenta de saludar...Bueno, nona, ¿entonces, sí puedo?... ¿le digo a papi que sí?. Traigo la ropa y el cuaderno.. y el lápiz...y... ¡qué lindo, nona! 
_¡ Sí nona, me voy a portar bien!... yo te voy a ayudar.... sé lavar los platos...y barrer el patio, y arreglar la cama, ¡y poner la mesa! Me gusta estar aquí ... siempre la veo reír... y cantar. 
... Ya hace tres años, que de lunes a viernes estoy aquí. La voy a extrañar mucho cuando termine sexto grado y tenga que irme al campo. Mama no quiere que siga estudiando. 
...¿Sabe, nona...? Ya soy señorita; me sucedió el otro día y me asusté; todavía me faltan dos meses para cumplir los doce años... ¡Qué lindos están los alelíes!. Siempre tenés alelíes de todos colores... Estos son hermosos, cuando hagan semillas, ¿me das, así mantengo la clase? Claro, si se te pierde, te doy devuelta. 
...¡Qué suerte, ya soy grande y puedo tratarte de Vos! Somos amigas, nona... y cuando tenga novio te cuento... ...No, todavía no... ...Sí, bailamos, pero no... no sé. 
...Te cortaste el pelo, nona Albina...ese rodete tan lindo, cuando lo soltabas te llegaba hasta las caderas, ¿qué hiciste con el cabello? -¡Ah, te hacía doler la cabeza!... y, bueno, si así no te duele, está bien. 
...Nona, caminás un poco torcida... ¿Fuiste al médico?... para que te dé algo, un remedio... 
Ponete bien.... ¡tenés que venir a mi casamiento! Y estar entre nosotros dos, para la foto.¡ Sí, él quiere que estés!. 
... ¡Estoy de encargue, nona...! Y va a nacer después del año de casados, para que la gente no diga... Estoy contenta, por más que mi madre diga que soy joven...¡qué me importa!. Soy dueña, ahora. 
...¿Vos hacías así? ¿te ponías un pañuelo entre los dientes, para hacer fuerza mejor?... Claro, no se va por la boca el esfuerzo. Me dijiste: Tragate los gritos, manda el aliento para abajo. Si lo sabrás, con ocho que tuviste. 
...¿Qué hacés en la cama?...-- No, eso no... tenés que conocer a tus bisnietos. ¡Nona, no, no! 
...Te traje alelíes, los dobles azules, mantuve la cría... te lo prometí y cumplo, nona Albina. Estás sonriendo. 
Siempre tu buen genio, nona....nunca te vi seria... y sé que, cuando estas mocosas, hijas de mis hijos, vengan corriendo, gritando: ¡nona, nona!, y yo les cuente...con mi sonrisa, les sonreirás a las nietas de tu nieta. 

Nori Brunori


Este relato fue “Primer premio narrativa” en el certamen Rotary Club de Venado Tuerto, 2007, y es historia verdadera.