domingo, 25 de julio de 2010

EL AGUA Y EL FUEGO

por Marga Mangione. Dunken, 2010.

Un gallego emigrante protagoniza esta novela. En las primeras páginas, la autora describe la circunstancia en la que el niño ve la luz -es quizás, este capítulo, el más bello de todos-. Luego, la vida da al protagonista momentos amargos y otros alegres. Siempre que hay una desgracia, encuentra una mano amiga, que le ayuda a sobrellevarla. Sus vivencias son reflejadas con ternura y verosimilitud, por una escritora que sabe transmitir hechos y sentimientos. El final, impensado, es un canto a la esperanza, encarnado en ese inmigrante que tanto sufrió y que, sin embargo, es capaz de dar amor.
El relato no se limita a las historias de la colectividad española, sino que muestra con gran detalle también a una familia italiana, incluyendo frases en el idioma original. Tres generaciones de italianos son evocadas en esta obra, desde el nono viudo, amargado y despótico, hasta los nietos que disfrutan de un padre comprensivo. 
Los más variados matices de la psicología de grandes y chicos aparecen retratados fielmente en esta obra tan documentada, tan emotiva, tan convencida de que la generosidad y el afán de superación son lo único que salvará al ser humano.
Para gallegos, y para quienes no lo son, para italianos, para judíos, para todos es esta espléndida novela, que nos retrotrae a la Argentina pródiga que alguna vez fuimos.

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