miércoles, 3 de marzo de 2010

CINE PARQUE XACOBEO

Con la presencia del Ministro de Cultura Hernán Lombardi, del Director del CGP 11 Carlos Guzzini y otras autoridades, el 2 de marzo fue inaugurada esta sala en el barrio porteño de Villa del Parque. La misma pudo ser puesta en condiciones gracias al aporte de la Xunta de Galicia solicitado por Fabián Pérez, quien asistía a las funciones cuando niño. 
El cine se encuentra en el terreno en el que funcionó el cine Cuenca (demolido para dar paso a una galería), y luego el cine Parque (ya dentro de la galería de compras). 
Fabián agradeció el aporte gallego, y contó que lo consiguió a cambio de difundir el término "Xacobeo" entre los argentinos, mediante el nombre del nuevo cine. Relató las peripecias por las que tuvo que atravesar hasta llegar a este día tan esperado. 
El Ministro Lombardi destacó que la nueva sala permite la vuelta a la costumbre gregaria de ver cine, y dará a los vecinos la posibilidad de tener cerca una sede del BAFICI, la cual se suma a otras ya existentes en la Ciudad de Buenos Aires. 
A continuación, se proyectó el film "Cinema Paradiso", por considerarse que el argumento de dicha película tiene mucho en común con la historia del cine restaurado por la gestión de Pérez.

BAJO LA LLUVIA AJENA

por Juan Gelman / Carlos Alonso. Libros del Zorro Rojo

Podemos leer muchos libros sobre el exilio, compararlo con la inmigración, indagar acerca de sus características, enumerar sus causas, pero, sobre el padecimiento del exiliado, nada nos enseñará tanto como este trabajo de Gelman y Alonso.
La sensación de ser ajeno es la que mejor describe esa realidad. La vida sigue, y uno, es como si no existiera, está en otro lugar, "bajo la lluvia ajena", añorando su propia lluvia, a la que no puede sentir.
Contrapuesto a su propio exilio, el escritor recuerda el de su padre, llegado a América para quedarse, mientras que Gelman está en Europa para irse, para volver a esta tierra que lo espera, para buscar a su hijo...
"Nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire", afirma. Como el clavel, con esa belleza sencilla, surgen esos textos, en los que se comprende y se revive una experiencia por la que ningún se humano debería pasar. En medio de tanta amargura, una reflexión se reitera: nada ni nadie podrá quitarle al exiliado su vivencia de la patria, que sigue siendo suya, aunque la recuerde desde lejos.
Las obras de Carlos Alonso, otro hombre desgarrado por una pérdida cruel, hablan con su propio, maravilloso lenguaje, acerca de todo el dolor y la impotencia de un artista que también vivió "bajo la lluvia ajena".
El Prefacio fue escrito por Alejandro García Schnetzer.