domingo, 13 de septiembre de 2009

GALICIA PARA MI

Soy la hermana de la autora del libro Volver a Galicia
No tuve la suerte de disfrutar las vivencias y recuerdos comentados por mi hermana ya que soy algunos años menor y sólo conocí a dos de mis abuelos, que fallecieron cuando yo tenía cinco y seis años, por lo tanto no recuerdo ninguno de los comentarios realizados respecto de su tierra.
Desde chiquita, siempre me intereso mucho todo lo que estuviese relacionado a Galicia, por eso mi gran cariño es por lo que mi padre me contaba, y cuenta, cosas que a su vez le transmitían sus padres. Luego también, disfrutaba mucho viendo las diapositivas de sus viajes. Fue así como, sin recordar desde cuando, fui admirando y teniendo un gran cariño por todos los gallegos. Siempre me llamó la atención que a pesar de haber tenido que soportar condiciones muy duras de vida, luego haber tenido que decidir dejar su tierra, sus cosas, su familia y tener la fuerza y entereza para emigrar y buscar una vida mejor, mantuvieran tanta alegría.
Muchos de ellos ni conocían cómo era realmente a donde iban, aunque tuvieran la propuesta de algo más próspero, siempre recordarían a Galicia. Eso fue lo que les paso a mis abuelos, uno vino a trabajar en el tranvía, ella como ama de casa y el otro en una carnicería, pero nunca olvidaron su Galicia y sus costumbres, por eso recuerdo los relatos de mi papá sobre las fogatas de San Pedro y San Pablo, las mesas interminables de gallegos para las fiestas, tratando de tapar esa tristeza del emigrante con la alegría de sus bailes, las famosas muiñeiras. Varias veces papá me llevo a los clubes gallegos a disfrutar de sus fiestas.
Este cariño fue que me hizo empezar a tener contacto por medio de carta con algunos de mis familiares en Galicia, en los últimos días por medio de internet conocí a cinco familiares más con sus respectivas familias, pasando mi árbol genealógico a estar integrado por 1093 personas.
Con mis ahorros obtenidos gracias a la colaboración de mi papa, ya que estudiaba y no trabajaba, en el año 1991 a la edad de veinticinco años, pude viajar a cumplir mi tan ansiado sueño: conocer Galicia. La alegría habría sido mayor si hubiera podido ingresar con pasaporte español, documento que me fue imposible obtener por la reglamentación vigente en ese momento: sólo pude lograr que mi padre lo tramitase gracias a las partidas de nacimiento que tan amablemente me enviaron.
Todos mis sentimientos son los que les manifiesto a mi familia, por eso es muy grande mi alegría cuando mi hija, Laura Tomaselli, con su apellido italiano, demuestra felicidad en su carita en cada clase de baile en el Circulo Social Valle Miñor (Villa Luro - CABA). Creo que es una de las cosas mas lindas que le puedo dejar ya que va conociendo los orígenes de su familia, aunque no lo vivió desde dentro de mi panza, no sucedió lo mismo con mis otros dos hijos biológicos que ya deben tener sus cerebros cargados con mis comentarios de Galicia, y hasta escuchan todo el tiempo, en el automóvil, el Himno Gallego pues lo tengo grabado en un CD.
Pero la alegría hubiese sido completa si pudiese haberles contado a mis abuelos:
-"Sabes, abuelo (Pedro)? Lo logré, estuve en tu aldea (Guitiriz-Pigara- Villalba- Lugo), caminando por tus calles, viendo el hórreo donde seguramente te trepabas, caminando por ese verde parque, y lo mas importante, estuve en tu casa, dormí en tu cama y a la mañana vi por la ventana el paisaje de tu Galicia tan amada.
Desayune chocolate en esas tazas inmensas llamadas cuncas, y comí queso hecho con leche de vaca rubia recién ordeñada, luego cachelos y nabiza, pero aunque no te conocí personalmente, me hubiera gustado que me acompañaras".
"¡Que lindo hubiese sido que vos, abuela Carmen (San Juan de Alba - Villalba - Lugo), me pudieras mostrar donde se conocieron, por donde caminaban!, pero igual conocí tu casa; no entré por que ya los dueños no son de la familia pero te prometo que si alguna vez regreso a tu tierra tan amada, hare lo imposible para visitar tu casa, y estar en los lugares donde de chiquita seguramente jugabas.
Igual llevo el recuerdo de las ganas con que esperaba el día de ir a verte a lo de las tías, mi abuelita, bajita, siempre con el cabello muy tirante, peinado con un rodete, tus polleras oscuras largas y te veo en la cocina, sentada tomando mate. Mi Galleguita gaucha!! ¡Que celosa estaba porque vivías con mis primos y no con nosotros!"
Bueno, nadie es reemplazable pero nosotros teníamos al abuelo Martin (Cebreiro - O Pino - A Coruña), "eras un abuelazo, grandote, grandote, con unas manazas, caminabas ayudado por tu bastón, muy despacito o te veo sentado en el patio de casa atento cuidándonos cuando jugábamos mi hermano menor y yo. Después, tuviste que ir a un geriátrico y qué tristeza, qué tristeza que sentí ese día que mamá y papá nos dijeron que habías fallecido. ¿Sabes? Te precise mucho, tan poco pude disfrutarte... Es el día de hoy que te recuerdo y se me caen varios lagrimones. ¿Por qué no pudiste estar para contarme de tu vida, tu aldea, tu casa?, esa casa de dos plantas que conocí en ruinas. Cómo me hubiera gustado que vos me la mostraras! abajo guardaban los animales y arriba la vivienda. Estaba tan destruida que pude subir la escalera pero no caminar por su piso superior por temor a que se derrumbara. Trate de fijar en mi mente, cada centímetro de ella, cada lugarcito y hasta me lleve el recuerdo mas preciado, dos trozos de pizarra, guardados en una caja porque para mi, están entre mis cosas mas amadas".
Me hubiera encantado poder decirles: "Vamos, abuelitos, viajemos a Galicia, a conocer los lugares donde fueron tan felices hasta que las circunstancias de la vida los arrancaron de su terruño". Pero aunque no tengo relatos de ustedes, me han dejado algo muy importante, un gran cariño por Galicia que paso de generación en generación, el cual transmito a mis hijos con todo mi amor y estén seguros que si tuviese que elegir un lugar, ése seria Galicia.
Me gustaría que algún día pudiésemos ir con nuestros tres hijos, pero el tema económico no se si lo permitirá. Quisiera ver sus caritas al estar con sus tíos, primos segundos, terceros. Aunque allí no hay familia directa si queda un sentimiento muy fuerte, pero ahora entrando con pasaporte español ya que el próximo mes, será mi segundo nacimiento, ahora como gallega, bueno...española!!
Pasan los años, y con mi padre de setenta y nueve años, sobre esos bellos temas continúo hablando.
Por eso siempre llevaré orgullosa mis dos apellidos gallegos: González Rouco.

Con todo cariño
María Inés González Rouco

Nota de la Ed.: María Inés (izq) es médica especialista en Diagnóstico por Imágenes. Es la genealogista de la familia. Ella me conectó con nuestra prima María Jesús Piñeiro Domínguez, doctoranda en la Universidad de Santiago de Compostela.

sábado, 12 de septiembre de 2009

CACHIMBA

Teatro independiente. Un hombre. Una Vida, por Rodolfo Leiro. Introducción Norberto Ismael Pannone. Buenos Aires, Editorial Dunken, 2009. 112 páginas.

Un día de un año que al lector le tocará adivinar, un genovés de trece años desembarca en Buenos Aires. Su padre lo ha dado en custodia a un tío soltero, con el que viajó. A partir de ese momento, se suceden sensaciones, oficios y localidades en el itinerario de este protagonista que acepta diversas ocupaciones con la sola intención de que le sirvan para sostener su única pasión: el teatro.
Quizás no tuvo tanto talento, o -como afirma el autor- no encontró la persona indicada, no estuvo en el lugar en el que debía estar... Lo cierto es que Cachimba, primero niño, luego hombre y anciano, ve pasar delante de sus ojos una fama a la que pocos acceden, y un bienestar económico que le resultó esquivo, ya que, en pos de su vocación, descuidó este aspecto de su vida. La muerte lo encuentra abandonado por todos, junto a su muñeco querido, el símbolo de su talento, metafóricamente destrozado por unos salvajes que suponían que el italiano guardaba dinero en su interior.
Descendiente de italianos y gallegos, Leiro conoce las realidades de la inmigración: ese sentirse ajeno, siempre, y esa fe en el trabajo, heredada de los mayores. Y conoce, como escritor, los entretelones de la pulsión artística, de la celebridad, a los que se refiere en esta novela que trasciende la anécdota del personaje para ahondar en la condición humana.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

DOÑA FRIEDA

Una historia en tres siglos, por Enfed Berger. Buenos Aires, Editorial Dunken, 2009. 64 páginas.

Hamburgo, 1924. Doña Frieda embarca junto a su pequeña hija, hacia un país desconocido. La espera allí su marido, carpintero de profesión, quien ha emigrado y pudo reunir el dinero suficiente como para llamarlas. Dejan atrás la guerra, la posguerra, el hambre... Se enfrentan a lo incierto.
En la Argentina, la vida no es más fácil para esta mujer. Su marido, luego de perder los ahorros de muchos años al ser estafado en una operación inmobiliaria, se vuelve alcohólico. Fallece, dejándola sin más recursos que la máquina alemana con la que cose para toda la familia. La situación económica difícil hace que la hija se emplee en una fábrica; entonces, Frieda se ocupa con cariño y firmeza de sus nietos. Es el menor de ellos -ya abuelo- quien escribe este libro, destinado a homenajearla y a evitar que la historia se pierda, en el trajinar del siglo XXI.
La discriminación y las ideas políticas (de un lado y del otro del Atlántico), las incomodidades del conventillo, la distancia que hace amigar a enemigas de antaño, el regreso a la tierra de origen, son algunos de los muchos temas que toca el autor en esta biografía.
"Quien no crea que haya magia en el corazón de un niño que no siga leyendo, porque no hay nada en este mundo que podrá llenar su vida", afirma Berger. Mágica fue la presencia de esta abuela, tan parecida a tantas abuelas inmigrantes, capaz de dejar tan duradero legado.

martes, 8 de septiembre de 2009

EL DERECHO DE MORIR

por Marga Mangione. Buenos Aires, Ediciones Muestrario, 2009.

Confieso que quise leer este libro porque uno de los personajes es la aviadora Miriam Stefford. No es frecuente que aparezca en obras literarias; que yo recuerde, sólo la encontré en La Madriguera, de Tununa Mercado. 
Pero, a poco de comenzada la lectura, vi que la novela trasciende la presentación de esta suiza muerta trágicamente, y de Barón Biza, su marido, hijo de un pionero alemán. Es que Marga, con la inteligencia y la delicadeza que caracterizan sus trabajos, ha escrito un libro original, respetuoso de los personajes y las fuentes, y por sobre todo, profundo. En él, no sólo recorremos los meandros de una relación de décadas, sino que, además, nos internamos en el cerebro desquiciado de una mujer que ama a un fantasma. Su locura la lleva a un final imprevisible. La autora cuestiona el papel de la sociedad en ese desenlace: la mujer padecía una enfermedad, es verdad, pero el entorno -en aquel terrible fin de 2001- la abandonó a su suerte. 
Con esta historia mínima, y con la Historia con mayúscula, ha logrado Marga una novela que recomiendo, a la cual no pude dejar hasta llegar al final.

lunes, 7 de septiembre de 2009

TARDE DE JUNIO

NOVEDADES ANDRÓMEDA
SEPTIEMBRE 2009
Colección Literatura Argentina

TARDE DE JUNIO
A veces comunicarnos con quien amamos y atrevernos a cambiar es como cruzar un puente hacia lo desconocido.

María Gabriela Azaña (Argentina)
ISBN: 978-950-722-391-4
Formato: 15 x 22 cm
Páginas: 128
Precio: $ 29.00

SINOPSIS
Un prestigioso cardiocirujano. Una joven con un futuro artístico promisorio, pero con una afección cardíaca incurable. Conductas inesperadas e impulsivas desencadenarán una sucesión de interrogantes en medio de una relación conflictiva. Disconformes con sus vidas, los protagonistas no se atreven a cambiar. “Suspendidos” en sus mundos y acechados por sentimientos encontrados, deberán enfrentarse a sus propios miedos y prejuicios. ¿Qué arriesgar? ¿Qué perder? ¿Cuál es la decisión correcta cuando todo parece desafiar sus convicciones?
Enmarcada en una tormentosa historia de amor, Tarde de junio plantea una narrativa audaz acerca de las grandes fallas en las relaciones humanas en el siglo XXI: la falta de comunicación y de empatía, el individualismo, el materialismo, el abuso de poder, la subestimación y la pérdida de ética.
Este relato también busca crear un espacio de reflexión sobre algunas cuestiones que empobrecen el espíritu del hombre postmoderno: la codicia, el orgullo, la cobardía y las dudas que truncan decisiones que, en definitiva, confluyen en la soledad.
Tarde de junio es, finalmente, una ficción social que intenta reivindicar los menospreciados valores de la amistad y del amor verdadero que nos permiten crecer.

s/f

viernes, 4 de septiembre de 2009

PARA LOS INMIGRANTES

 4 de setiembre
  
   Tengo la mano  abierta desde que cruzó un barco y me dejó la orilla cargada de baúles, con pandereta y gaita, con samovar y polcas. Yo tenía la seña del mundo en la memoria porque nací de aquellos que llegaron un día y se fueron quedando arrimados al campo, pariendo hijos mezclados con historias distintas, caminantes de plazas que trajeron de Europa y dibujaron, justo, en la mitad del tiempo. Construyeron caminos para enredar los pueblos, encendieron las mesas de los cafés de las tardes y cosieron maderas para tender la mesa.
  Otros plantaron libros y escribieron los  árboles.
  Después vino el vecino para sumar folklore. Llegó la cumbia y la música andina, el cebiche y el pastel de quinua. Entre todos fueron haciendo el fuego de la historia argentina, encendiendo las brújulas para llegar al Norte.
   Y nosotros, los hijos de los hijos, crecimos con los sueños sacudiendo pañuelos en los puertos del tiempo.
   Somos bocas que dicen palabras y canciones, que juntan en la ronda las banderas del mundo.
   Tenemos de inmigrantes los abuelos y el alma, la memoria extranjera y el abrazo flameando. Y también las pupilas cargadas de paisajes, ese mapa invisible tatuado entre los brazos.

INES TROPEA