domingo, 15 de marzo de 2009

L’América

a Ángela y Andrés 

En este momento una luz cubre mis ojos, vuela hacia el horizonte y canta.... 
“Lejana tierra mía 
de mis amores, de mis amores.....” 
Bajábamos del barco Giovanni y yo, Anna, las niñas Julia, Lucía, Inés y Luisina; y los niños Tomás, Stéfano y Carmelo. 
El hotel de los inmigrantes estaba sucio, los vidrios rotos, la comida mala. 
Tardamos dos semanas en encontrar alojamiento, Buenos Aires era inhóspito y en ningún hotel aceptaban tener gran cantidad de niños. 
Llegamos aun reducto de lata, madera y unos pocos ladrillos, lo primero en hacer fue buscar trabajo; mi marido, que era albañil, encontró fácilmente; yo sin embargo tardé meses hasta que encontré uno en que aceptaran mi condición de madre. Nada fue sencillo, días y mese y años pasaron sin ver la luz de L’América. 
Los niños comenzaron a ir a la escuela y en esos momentos libres que me quedaban trabajaba el doble como planchadora, lavadora y zurcidota de cosas ajenas; esas cosas no sucederían en la mía Italia mas ya no estaba allí, la guerra nos había corrido de mi pueblo, Messina, de nada servía vivir de recuerdos mientras la ropa se amontonaba en los canastos. Lo único que servía era el trabajo, el esfuerzo, la comida y la educación de los niños. 
Las cosas fueron marchando mejor, las niñas tuvieron sus novios, se fueron casando con hombres de bien, tuvieron sus hijos; los niños tuvieron oportunidades de diferentes profesiones: 
Tomás fue construtore como su padre; Stéfano, boticario, tenía una farmacia preciosa y ganaba muy bien; Y Carmelo se me hizo seminarista y luego cura, me dio mucha lástima porque tenía varias chicas arrastrándole el ala pero él eligió, como lo hicieron sus hermanos. 
Aquí me tienen. Mi Giovanni me dejó viuda hace poquito, los médicos dijeron que fue el tabaco más yo creo que trabajó tanto que se consumió. Y yo vivo bien, ya no trabajo porque me jubilé... a mi edad.... 
Eso sí... en este momento tengo la certeza de que no pudimos hacer L’América... es más América nos hizo a nosotros. 

(2001)

Edith Tessari de Méndez