sábado, 8 de abril de 2006

Luis César Amadori

nació en 1902; falleció en Buenos Aires en 1977. Fue “periodista, compositor, dramaturgo y director de cine. Dirigió decenas de películas, varias de ellas con Niní Marshall, Luis Sandrini, Pepe Arias y Zully Moreno. Dios se lo pague fue distinguida por la Academia de Hollywood como una de las mejores producciones extranjeras estrenadas en los Estados Unidos” (1).
A criterio de Irene Amuchástegui, “La multiplicidad que exhibe la trayectoria de Luis César Amadori (periodista, comediógrafo y autor de tangos, empresario teatral y director cinematográfico), no es extraña ni casual en su contexto. También su amigo Enrique Discépolo y su eventual crítico Homero Manzi, igual que Enrique Cadícamo, Alfredo Le Pera, Manuel Romero o Luis Bayón Herrera transitaron, casi todos, casi todas esas disciplinas. Como ellos y otros (ya que esta enumeración no agota en absoluto el inventario), Amadori fue un completo "hombre del espectáculo". Y lo fue en tiempos en los que esta designación no había sido cristalizada hasta quedar vacía de sentido. La revista teatral y el tango eran géneros florecientes, la incipiente industria cinematográfica ofrecía oportunidades difícilmente declinables a quienes tuvieran, como él, vocación de pioneros, y una prensa en expansión crecía para dar cuenta de toda esta efervescencia cultural. Frecuentemente los caminos se cruzaron. Amadori colaboró con Discépolo en tangos como Confesión. En la biografía Discépolo, Sergio Pujol se refiere a la amistad entre ambos, observando que Amadori "representaba esa Argentina de Radiolandia de la que Enrique comenzaba a formar parte". En cambio, menciona que Micrófono, la revista de radio y cine fundada por Homero Manzi, ‘no había dudado en bautizar a Luis César Amadori como el Campeón Olímpico de la cursilería sentimental’. (...) Amadori, que había comenzado como cronista del vespertino Ultima Hora ("¡Veinte años y un carnet de periodista! ¡Un smoking y entrada libre al Colón! No tiene nada de extraño que yo me dejara seducir por ese ambiente."), a los 21 años había llegado a ser director del Teatro Cervantes. Al Teatro Maipo llegó como comediógrafo y terminó como propietario. Y aunque escribió tangos tan logrados como Madreselva, Rencor, Portero, suba y diga, Cobardía, quizá sólo su proyección como director cinematográfico puede equipararse con su trayectoria como empresario teatral, que fundó verdaderamente una leyenda” (2).

Notas
1. Varios autores: Enciclopedia Visual de la Argentina. Buenos Aires, Clarìn, 2002.
2. Amuchástegui, Irene: “Pionero”, en Clarín, Buenos Aires, 28 de mayo de 2002.

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