lunes, 22 de agosto de 2005

POEMA AL EMIGRANTE UNIVERSAL

Con el corazón transido
rebosante de ilusión 
sale el emigrante un día 
a tierras de promisión. 

Deja la patria a su espalda 
tal vez, su primer amor 
la madre queda llorando 
el padre con su dolor. 

Cruza mares y fronteras 
por esos mundos de dios 
hasta arribar a la meta 
que el destino le marcó. 

Lleva las manos vacías 
muchas ganas de luchar 
quiere ser protagonista 
de un mundo a mejorar. 

Sus armas son los principios 
que de su pueblo heredó 
linaje de noble estirpe 
que tanto progreso dio. 

Su norte es el mundo entero 
su campo la humanidad 
su horizonte, el trabajo, 
el amor, la fraternidad. 

Un día echará raíces 
en países de adopción 
y florecerá un hogar 
con el fruto de su amor. 

Casado con la constancia 
del brazo con el tesón 
lidia el emigrante anónimo 
en concretar su ilusión. 

Con la pluma y la palabra 
poniendo imaginación 
crea sus instituciones 
da hijos a la nación. 

Impregnado de nostalgias 
sangrando melancolías 
jamás renuncia a la tierra 
que viera la luz un día. 

Allí están sus ancestros 
con sello de distinción 
todo lo que le dio forma 
hasta llegar su extinción. 

Lleva siempre en su retina 
los cuadros de ensoñación 
con hermosas alboradas 
y bellas puestas de sol. 

El camino a la escuelita 
al maestro preceptor 
la iglesia con sus campanas 
repiqueteando: din don. 

Piensa en sus seres queridos 
en los amigos de la infancia 
aquellos que no se olvidan 
en el tiempo y la distancia. 

Alegato 
Procuremos la justicia en un mundo a mejorar 
para que el hombre de su tierra no se tenga que marchar. 

Manuel Conde González

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