martes, 9 de noviembre de 2004

STEFANO

por María Teresa Andruetto. Ilustraciones: Daniel Roldán. Buenos Aires, Sudamericana, 2004. (La pluma del gato). 

En varios de sus libros aparece el tema de la inmigración, que ella conoce bien de cerca, ya que algunos de sus familiares son inmigrantes: "Soy hija de un partisano que llegó desde el norte de Italia a la Argentina, en 1948, y por una sucesión de circunstancias más o menos azarosas, se instaló en un pueblo de la pampa húmeda, donde nací, y ahí vivió toda su vida. También mi mamá es hija de inmigrantes italianos que llegaron al país hacia finales del mil ochocientos. El agradecimiento a la tierra de llegada que le había permitido trabajar y formar una familia, fue la otra cara de la tristeza que le causaba a mi padre el desarraigo. A poco de venir, murió su madre y luego otros y otros, hasta que cada vez se hizo más fuerte la idea de ya no regresar". 
En Stéfano, novela juvenil que dedica a su padre, relata la vida de un inmigrante italiano que llega a nuestro país con su bagaje de ilusiones y recuerdos. "Aunque Stéfano no relata la vida de mi padre, hay muchas cosas de él en el libro, cosas desperdigadas aquí y allá, sobre todo pequeñas anécdotas y rasgos familiares, como el mandolín que toca el viejo Moretti, o el hambre cuyo fantasma acosó a los inmigrantes para siempre, o las comidas que se comían en casa, o las canciones que cantaban en el puerto, o el nombre de ciertos pueblos por donde sé que él pasó, o el título mismo del libro que replica su nombre". 
En tiempos de guerra, en Italia, la pobreza llega a extremos patéticos. Stéfano se despide de su madre, viuda y sin más hijos, quien no quiso acompañarlo en la aventura en el nuevo mundo. La partida es desgarradora para ambos, no obstante haber sido anunciada con años de anticipación por el muchacho. Luego vendría la travesía en el Syrio, el naufragio. Llegan los sobrevivientes. Stéfano se hospeda en el Hotel de Inmigrantes, desde donde el muchacho y su amigo se trasladan al campo del tío de este último. En ese campo, Stéfano comprende que, por mucho que se esfuerce, nunca tendrá un puesto similar al de su compañero de viaje. Se inicia en la música y se integra a un circo, hasta que finalmente se establece, forma pareja, y la vida le regala la felicidad de un hijo. 
Este es –muy resumido- el argumento de la historia que está destinada a lectores adolescentes, pero que puede ser leída con sumo interés por los adultos. Tanto unos como otros encontrarán en ella ecos de lo que les han relatado sus mayores, atisbos de la misma esperanza y el mismo dolor, narrados con maestría por una escritora que sabe hacernos vibrar con su pluma y que presenta interesantes recursos estilísticos, como el manejo del tiempo y el cambio de registro en la narración. 
La novela –que obtuvo numerosas distinciones y fue traducida al alemán y al gallego- es ideal para que los jóvenes de hoy, bisnietos de quienes vinieron a "hacer la América" sepan cuánto debieron abandonar sus mayores y cuánto encontraron aquí. "Si un libro es un modo de conocer –afirma Andruetto-, una manera de penetrar en el mundo y buscar el sitio que nos corresponde en él, Stéfano me permitió recuperar la sensación de hambre, desarraigo, extrañamiento, de hombre y mujeres que, tal como los que hoy se marchan, ayer llegaban buscando una vida mejor".

lunes, 25 de octubre de 2004

HOMENAJE AL INMIGRANTE

Sí, y fueron valientes, mares de por medio
sus raices quedaron
más, no vacilaron, fijo en sus mentes un
mapa brillaba, Argentina.
Abriendose en abanico, ancha y hermosa
Argentina los cobijó
idiomas extraños, se entremezclaban, un fin
lo mismo pedian, trabajo.
Santa palabra, páz, trabajo, hogar,
sus norte marcaban
su equipaje, la fé, la voluntad como arma
la fortuna, sus manos.

Betina Villaverde

martes, 25 de mayo de 2004

LUNAS ELÉCTRICAS PARA LAS NOCHES SIN LUNA

por Belén Gache. Buenos Aires, Sudamericana, 2004. 160 pp. (Narrativas). 

Belén Gache publicó las novelas Luna india (1994) y Divina anarquía (1999); los poemas El libro del fin del mundo (2002), y los ensayos Escrituras nómades (2004), El lado invisible de las cosas (Casa de América de Madrid, 1999) y El ser escrito: lenguajes y escrituras en la obra de Xul Solar (Museo Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 2002). Es directora del Area de Literatura Experimental del Laboratorio Limbo (Museo de Arte Moderno de Buenos Aires) y coeditora de los Cuadernos del Limbo. Es licenciada en Historia del Arte y Magister en Análisis del Discurso (Universidad de Buenos Aires). 
Angela, una adolescente de dieciséis años, desciende de españoles. "En 1890 mis abuelos llegaron a ese puerto, provenientes también de Sevilla –relata-. Junto con ellos traían a sus dos jóvenes hijas, que se habían pasado todo el viaje encerradas en sus camarotes vomitando. Venían a Buenos Aires porque mi abuelo, que trabajaba en el Banco de España, había sido transferido a esta sucursal del fin del mundo". Ella es la protagonista de esta magnífica novela. 
A través de sus ojos, asombrados e intensos, vemos la Buenos Aires que se prepara para los festejos del Centenario. Una Buenos Aires cosmopolita, que evidencia un marcado rechazo hacia los extranjeros, quienes son vistos como una fuerza nociva que es necesario devolver a su tierra de origen. La visita de la Infanta exacerbará los sentimientos patrióticos de los hispanos afincados en la Argentina, y los sentimientos xenófobos de quienes se agrupan en la misteriosa Brigada del Ñandú. En una de sus recorridas por la ciudad, la narradora descubre un plan para asesinar a la Infanta y logra impedir que el mismo se lleve a cabo, actuando en el momento preciso. Esta trama detectivesca da lugar a que Gache presente una ciudad rica en contrastes, en la que el progreso se evidencia constantemente. 
La protagonista, con esa aguda visión que la caracteriza, con su conocimiento de lo cotidiano y de lo histórico, con sus afanes de escritora, es la voz ideal para recrearla.

viernes, 21 de mayo de 2004

Jack Fuchs

nació en la ciudad de Lodz, Polonia, en 1924.
Teniendo quince años fue encerrado en el ghetto de Lodz donde permaneció hasta el mes de agosto de 1944, momento en el que fue deportado junto a su familia a Auschwitz.
Allí fue separado de ella y mandado al campo de concentración de Dachau donde permaneció hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, en los primeros días de mayo de 1945.
Radicado en la Argentina en 1963, desde hace quince años se dedica al estudio e investigación del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial y a la divulgación de su testimonio personal.

http://www.elangelcaido.org/comunicacion/037/037jackfuchs.html

sábado, 24 de abril de 2004

MORIR EN MARASH

por Eduardo Bedrossian. Buenos Aires, Edición del autor, 2004. 448 pp. 

A ochenta y nueve años del genocidio armenio, el autor dedica su obra "A los armenios de Marash. Al millón y medio de niños, mujeres y hombres masacrados en el primer genocidio del siglo XX. A sus descendientes, a sus familias. A la Nación Argentina y a todos los países que los acogieron con generosidad. A cada hombre y a cada mujer que lucha honestamente para sobrevivir en un mundo envilecido por los poderosos de turno". "La llamada ‘guerra de Marash’ – señala Bedrossian, en el Prefacio- es más una expresión evocativa que una realidad bélica. Es otra estación del calvario de los pueblos sometidos al yugo otomano. Entre 1820 y 1890 fueron asesinados más de 90.000 armenios, griegos y búlgaros; trescientos mil armenios son aniquilados entre 1894 y 1896. También los árabes y asirios tuvieron sus mártires. La ‘guerra de Marash’ no fue una guerra. Si una parte queda diezmada y la otra carece prácticamente de bajas, la palabra guerra pierde su contenido y es lícito reemplazarla por otra más realista: matanza. De eso trata este libro. De un pueblo acorralado, de cara a la muerte, que ha sufrido el despotismo de los sultanes, luego el genocidio a manos de los ‘Jóvenes Turcos’, y finalmente hasta 1923 la culminación con Mustafá Kemal, cuando casi no quedan armenios por esas tierras". 
En el Prólogo a la obra, el embajador Leandro Despouy, Relator Especial de Derechos Humanos y Discapacidad en las Naciones Unidas, escribe: "Marash tiene especial significación para el autor: es el pueblo natal de su madre. Su padre fue arrojado a una fosa común dándoselo por muerto. Los Bedrossian, como sobrevivientes del horror, llegaron a la Argentina donde su hijo Eduardo nació y creció con el recuerdo de la tragedia que ellos habían dejado atrás. La escritura de este compatriota le da sentido al sufrimiento de su progenie. En los umbrales del siglo XXI y frente a nuevos delitos de lesa humanidad, el presente trabajo es de lectura indispensable para preservar la memoria, involucrarse con la historia y censurar sin reservas todo acto que violente la condición humana". 
La historia se inicia en el pueblo armenio, el martes 30 de septiembre de 1919, cuando Elmast (abuela del autor) despierta a su esposo Shadarev, pues ha tenido lo que ella considera un sueño premonitorio, y lo insta a salir del lugar. El hombre sostiene que los temores de la mujer son infundados, pues han pasado ya los malos tiempos, y nada hace presagiar que vuelvan los años de las torturas y las muertes, del dolor y el llanto. No obstante, la duda se ha instalado en su ánimo. La mujer no se equivocaba. Una vez más, los armenios son víctimas de los crímenes más feroces, del sadismo más terrible. Bedrossian da testimonio de esta crueldad, pero destaca que no fue un ataque del islam hacia el cristianismo, y afirma que, así como muchos turcos fueron sanguinarios, otros sufrieron la destitución de sus cargos por oponerse a cumplir órdenes. Exalta, asimismo, el heroísmo de los misioneros, quienes pusieron en riesgo sus vidas para parlamentar con los turcos. "Los hechos relatados son auténticos –manifiesta-, los actores deben resignarse al guión no elegido, son arrastrados irresistiblemente a la insospechada tragedia común que los envuelve. Vienen a nuestro encuentro con el temible lenguaje de la verdad. La acción transcurre a través de los ojos y la piel de sus protagonistas. Sus nombres son reales. Carecen de maquillaje, visten con la ropa del hombre de la calle. Llegan a nuestro encuentro sin libretos aprendidos de memoria, con sus defectos y virtudes, grandezas y miserias. En pocas ocasiones, la titularidad de los acontecimientos pertenece a otro hermano de infortunio. Cuando suben al escenario cada uno se convierte en un personaje. No son las criaturas del autor, en realidad es el autor la criatura que ellos han dado a luz tras penosos dolores de parto. Sólo pretenden que se escuche su voz y se respeten sus silencios". 
Hay escenas de gran dramatismo, como aquella en la que describe el éxodo hacia Adaná, con un frío intenso. A poco de empezar a caminar, los pies se congelan; la ropa, empapada, impide la marcha. Los más débiles se quedan a la vera del camino; sus familiares no pueden hacer más que santiguarse. A muchos, ni siquiera pueden cerrarles los ojos, pues tienen los párpados congelados: "El camino a Adaná se va convirtiendo en un sendero señalizado por cadáveres en posiciones desordenadas, como estatuas caídas. Acostados. Sentados, apoyados contra un árbol, se trata de una última colaboración hacia los rezagados, para que no pierdan el camino. No existen vías como las de un tren. Desde lejos se los podrá confundir con las ramas secas de un viejo árbol. Algunos están sentados juntos con las bocas abiertas como si hablaran en voz baja, en un lenguaje secreto, para que no escuchen los que siguen. Hay cuerpos abrazados, parecen estar unidos en oración, con copos de nieve en la barba de los hombres o en el cabello de las mujeres, como un pegajoso maná caído del cielo. Si fuera por ese vestido de nieve se diría que están descansando. Un extraño no sospechará si se trata de una huída o de una escena familiar. Nadie se atreve a quitarles el abrigo ya innecesario que forma un conjunto inseparable con cada cuerpo, como fantasmas decorados de blanco por la nieve y de violeta por el frío". Los incendios de templos llenos de refugiados, las violaciones a adolescentes y mujeres, a menudo delante de la propia familia, son denunciadas por este estudioso que se propuso "no olvidar", como lo dice el título de una de sus novelas. 
Los Bedrossian y los Boulgourdjian son sólo algunos de los muchos armenios que evoca el autor, y que encontraron paz en estas tierras. De esas familias, acosadas por el dolor, la miseria y la impunidad, han salido hijos que estudiaron, que hicieron brillantes carreras, y demostraron a sus padres que, después de todo, la vida tenía sentido. Al igual que en obras anteriores, las costumbres, las comidas, los relatos y los refranes son reflejados en esta obra que nos ilustra detalladamente acerca de la vida cotidiana de una comunidad en la paz, y también en la guerra. 
Eduardo Bedrossian es Doctor en Medicina y Licenciado en Desarrollo Educativo. Ha escrito anteriormente Pilato (novela, 1968), Hayrig Detrás del silencio de un millón y medio de voces, (novela, 1991), Hayrig II (ensayo, 1995), Memorias para no olvidar (novela, 1998), Después de Hora (Narrativa, 2000). A la seriedad con que se ha documentado, se le suma un diestro manejo del idioma; ambos nos hacen admirar el talento de este escritor, que tanto hace por difundir la historia de los suyos. Completan el volumen la bibliografía consultada, el apéndice –que incluye información sumamente actualizada- y el plano de época de la ciudad de Marash, preparado por el arquitecto Alejandro Bedrossian.

domingo, 4 de abril de 2004

SECRETOS DE FAMILIA

por Graciela Beatriz Cabal. Buenos Aires, Debolsillo, 2003. 

Este libro fue publicado por primera vez en el año 1995. En él encontramos “Una abuela que calza trabuco y cruza los rios a caballo, un abuelo que se desangra por amor, las uñas largas y filosas de la loca de la casa: 'En la familia de nosotros -dice Graciela Cabal- hay secretos terribles. Yo mucho no puedo enterarme, porque soy chica, porque son secretos y porque son terribles'. Con la implacable y feroz lógica de la infancia, y a traves de un humor entre corrosivo y tierno, la niña de Secretos de familia va registrando eI inquietante mundo que la rodea. Las complejas y entrañables relaciones familiares, los grandes silencios, los suicidios, la muerte y sus rituales se entrelazan con la vida y el paisaje de un barrio del sur de Buenos Aires en un periodo que empieza en 1940 y culmina, no por azar, en 1952, con la muerte de Eva Perón. Acaso la mayor conquista de este libro autobiografico haya sido lograr un verdadero desafío lingüístico: el todo exacto para que la escritura no distorsione, opacandola, la voz de la infancia. Una voz obstinada y poco complaciente que parece haber nacido con el mandato de hurgar en la memoria. En la propia y en la ajena. De eso trata, entre otras cosas, la literatura”. 
Es la voz de la infancia, por cierto, pero también la de la adulta que va reconstruyendo y a la vez -inevitablemente- recreando, la historia de esa niña que fue: una pequeña rebelde y cuestionadora, consentida por la madre, acotada por la férrea disciplina de su padre maestro, que no compartía el criterio de la esposa acerca de la educacion de la hija. 
Junto a ellos, una familia grande y peculiar, en la que siempre había discordia: «En Nochebuena nos juntamos la familia entera. Entonces todos aprovechan y se pelean». Esa es la realidad que observa, dolida e impotente, la pequeña, esperando que pase pronto, y no tenga consecuencias demasiado terribles. Se suman a esta conflictiva relación con la familia, la que la protagonista tiene con sus vecinos, maestros y condiscípulos, con los cuales la convivencia es, en términos generales, apacible. 
El contexto historico siempre está presente. Los ricos, los pobres y los «más pobres» desfilan ante esta niña que observa desde su corta edad que hay muchas diferencias, y que parecen no tener solución. El peronismo es visto desde perspectivas opuestas: la del padre, que detesta al presidente, y la de la madre, fascinada por la actitud de Evita para con los niños y las mujeres. 
Hay numerosas referencias a la inmigracion, que en esa epoca era una realidad cotidiana: ia italiana nostalgica, el vasco trabajador, la gallega amante de la muñeira, ei alemán solidario, aparecen en el relato. Lo que sucede en el mundo es aqui, en la Argentina, motivo de alarma para la protagonista, quien teme que su padre sea reclutado para ir a luchar muy lejos. 
Las costumbres de la década del cuarenta -algunas de las cuales llegamos a ver- son otro de los atractivos de esfe libro insoslayable: cumpleaños, bautismos, paseos, son evocados con emotiva minuciosidad. La religión y la educación publica y privada son otros de los temas acerca de los que Cabal se explaya. 
La referencia a la madre, y a su renuncia al arte al casarse, plantea el cuestionamienlo acerca del rol reservado para la mujer en la sociedad de esos años. 
Ahora que Graciela Cabal ya no está físicamente entre nosotros, la lectura de esta obra se vuelve resumen y cenit de una fructífera vida dedicada a la literatura y a los niños. 

(EL TIEMPO, Azul, 4 de abril de 2004)

viernes, 9 de enero de 2004

COSAS Y CASOS JUDIOS

por León Poch. Buenos Aires, Milá, 2003. 

“León Poch, nacido en Polonia, llegó a Buenos Aires en 1928, siendo un adolescente de 15 años y al darse a esta tierra, ella le dio –con la revelación de su vitalidad de pueblo joven- todo lo que él necesitaba para la formación de su personalidad. En Buenos Aires estudió; en Buenos Aires optó por la ciudadanía; en Buenos Aires se manifestó su vocación y en Buenos Aires formó su hogar, donde nacieron sus tres hijas, porteñas”. 
“Realizó estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes bajo la dirección del Maestro Pío Collivadino; obtuvo el título junto con el primer premio ‘Carlos Ripamonte’. Eligió como medio de vida la actividad publicitaria, alternada luego con el periodismo. La gran oportunidad se la dio don Natalio Botana al incorporarlo al equipo estable de dibujantes del diario ‘Crítica’. En esa misma época nació su vínculo con la revista ‘Patoruzú’, para la que dibujó ininterrumpidamente –desde su aparición hasta el cierre, durante cuarenta y dos años- sus inolvidables ‘Temas porteños’. Colaboró también en muchas otras publicaciones periodísticas”. 
“Grandes del teatro –Maurice Schwartz, Joseph Buloff, Ben Ami y otros- montaron sus obras en Buenos Aires y en Nueva York sobre bocetos de escenografías de Poch. Su obra ha trascendido por medio de muestras individuales y colectivas; murales y tapices embellecen numerosas instituciones, establecimientos de enseñanza y residencias particulares; sus cuadros forman parte de pinacotecas de Buenos Aires, Nueva York, Jerusalén y Sidney. No hizo envíos a Salones Nacionales, excepto dos únicas veces: al Salón de Santa Fe y al Salón del Fondo Nacional de las Artes, y en ambas oportunidades recibió la más altas distinciones. Se editaron 2 carpetas: ’24 Dibujos.de Israel’ y ‘Judíos de mi infancia’ con 32 dibujos y glosas del poeta y escritor Simja Sneh”. 
“Sus ojos de 90 años aún siguen descubriendo nuevas formas, colores, luces y sombras en un mundo cambiante que sin embargo no le es ajeno porque siempre ha mantenido joven la mirada” (3). 
El 27 de julio de 2003, en el marco del Segundo Encuentro Internacional “Recreando la Cultura Judía. Literatura y Artes Plásticas”, se presentó en la AMIA Cosas y casos judíos. Finalizada la proyección de un video emitido días antes por ATC, Guillermo Roux, Sergio Langer, Moishe Korin y el nieto de Poch se refirieron al autor, que se encontraba allí. 
En este libro, escribe el autor: “La vida de un pueblo no se teje sólo con grandes acontecimientos: en el complejo entramado de su historia y de su cultura, numerosos personajes (famosos o no) y hechos poco conocidos dibujan perfiles, matices y densidades sorprendentes. El pueblo judío, tanto durante su existencia como nación independiente como en los largos años que ha debida actuar dentro de otras culturas, ha sobresalido por sus valiosos aportes sin perder los rasgos que lo diferencian de los otros pueblos. Todos y cada uno de los judíos han sido y somos artífices de esta titánica tarea. Con amor al pueblo judío –sin pretensiones de realizar una obra literaria o histórica- me dediqué a recuperar de la oscuridad algunos de aquellos personajes y hechos poco conocidos pero interesantes, que permiten iluminar un poco más la importancia de estas contribuciones judías a la cultura, ciencia y las artes de la humanidad. Lo hice en mi lenguaje, el dibujo; con textos breves y directos, despojados de adornos pero elocuentes como los hechos mismos. Espero lograr transmitir a los lectores el amor y el orgullo que siento por el rico quehacer de mi pueblo, sobre todo a los jóvenes, porque ellos han de continuarlo” (4). 
Para lograr su objetivo se vale de dibujos y textos, sustentados en una importante bibliografía integrada no sólo por libros sino además por publicaciones en varios idiomas. A partir de este material, fue ideando imágenes y explicaciones acerca de hechos y personalidades fundamentales, y de curiosidades de la cultura judía. Por ejemplo, explica por qué el Moisés de Miguel Angel tiene cuernos, de dónde proviene el apellido Rothschild, quién fue Theodor Herzl, quién fue la primera víctima judía del Santo Oficio en tierra americana, por qué se usa cinta roja en la muñeca, entre otros temas. 
La claridad y belleza de los dibujos y la concisión de los textos que los acompañan hacen de este libro una obra interesante para chicos y grandes, para los judíos y quienes no lo somos, ya que informa acerca de cuestiones que trascienden una colectividad y se vuelven de importancia para todos, sin distinción de credo.

DE SILENCIOS Y CANTOS

por Enrique Novick. Buenos Aires, Editorial Milá, 2003. (Poesía)

En este volumen, dedicado a la memoria de Jaime Barylko, el poeta reúne textos inéditos y otros publicados en La Prensa, Mundo Israelita, el Semanario Hebreo de Montevideo y las Gacetillas Culturales de Jerusalem. 
La poesia de Enrique Novick nos pone en contacto con un espiritu que ha logrado vincular la forma lirica con el planteo de las mas actuales y dolorosas realidades a las que se enfrenta el ser humano. Es esto lo que llama poderosamente la atención en el libro: su lenguaje despojado e intenso se muestra apto para cantar las circunstancias que agobian a la tierra de sus mayores -»No dejaremos/ de creer/ por un instante/ en que la paz/ sea posible/ todavia»- ,la discriminación que, aún hoy, viven los judios en la Argentina y el mundo -»Algunos suponen/ que es/ mas dificil/ y azaroso/dirigir/ de fútbol/ un partido, que crear/ un Estado/ de la nada/ por ejemplo;/ armar en el desierto/ una epopeya;/ desangrarse/ a fin/ de sostenerlo/ sin desmayo». 
Vincula su lirica, asimismo, a los maestros de la literatura universal: Homero y Esquilo, Shakespeare y Flaubert, entre otros, motivan poemas en los que se advierte que la lectura ha sido tan profunda que se ha vuelto vivencia. Acerca del acto mismo de leer, escribe «Una voz antigua y suave», en el que expresa: «Mi libro/ es informal;/extrovertido/ a ultranza/ y sin remedio./ Se deshace/ en imágenes/ que él mismo/ reconstruye/ con fruición/ a diario» . 
Por ultimo, la Poesia permite a Novick forjar diálogos entre personajes -Ramses y el Rabi, Borges y Shoshani, Sara y Agar, Hamlet y Freud, Adonái y Job, Noe y el meteorólogo, dos cariátides- y un «Diálogo conmigo mismo», en el que hace un balance de su vida. Este ultimo poema finaliza con certeras palabras: «-Mi voz interior/ se extinguió/ sin emitir/ juicio alguno,/ el menor ruido./ Somos/ desde entonces,/ una conciencia sola/ un solo amigo». 
En el «Proemio», Jose Luis Najenson destaca la valía del poemario: «Armado caballero con sus letras y palabras, Novick entra en ese ‘jardin o huerto cerrado', no como un cabalista 'cabal' -valga la sabia redundancia que permite el español- sino como un poeta, condición que virtualmente compartian todos los mecubalim, o cabalistas, y que es sin duda la llave de Borges para penetrar en él: 'Los poetas son los espias de Dios', como decia, creo Novalis. Esta salvación por la poesia, que a la postre redime a todo buen poeta, es otra clave de su identidad. Y sin pudor ni hesitación, el autor de este libro perdurable podría repetir con el Quijote: 'Yo se quien soy'».