miércoles, 22 de noviembre de 2000

Poemas con italianos

Calabria

Adelina C. Cela, en el poema “Madre Patria” (1), imagina el sentimiento de su tierra: 

Tú clamabas por mí 
como una madre divina, 
con lágrimas derramadas 
en nostálgica partida. 

Como un susurro tu lengua 
me acunó toda la vida 
y no le diste abandono 
a tu hija en lejanía.

Alfredo Conte (2) homenajea a su padre, que llegó desde Cosenza en 1887:

Mi viejo, vos hiciste el mundo nuevo 
abriste surcos, criaste hijos 
y fuiste solamente un inmigrante. 
No sé cómo decirlo en dos palabras.

A sus abuelos calabreses evoca Griselda García (3): 

mi abuela obligándonos a terminar el plato, 
haciendo bocaditos fritos con las sobras porque 
‘ustedes por suerte no conocen lo que es la guerra, el hambre...’; 
(...) 
mi abuelo que para todas las actividades cotidianas 
produce un sonido distinto con la boca; 
que en los sesenta era sastre en Aerolíneas 
y hacía los trajes de azafatas y pilotos,

Notas 
1. Cela, Adelina: “Madre Patria”, en La Capital, Mar del Plata, 5 de septiembre de 1999. 
2. Conte, Alfredo: Pascualino. Edición homenaje. Buenos Aires, 2001. 
3. García, Griselda. Poema inédito.

Campania

En el Martín Fierro (1) encontramos muchas referencias al inmigrante. Transcribo uno de estos pasajes: 

Un nápoles mercachifle 
Que andaba con un arpista, 
Cayó también en la lista 
Sin dificultá ninguna: 
Lo agarré a la treinta y una 
Y le daba bola vista.

José Portogalo evoca, en “Los pájaros ciegos” (2), a un napolitano: 

Mi padre, violinista, fracasó en Buenos Aires. 

Sin embargo su nombre –Pierángelo- traía 
“gli uccelli” luminosos de las calles de Nápoles; 
Doménico Scarlatti, heraldo de sus pájaros, 
clareaba el mundo denso de su infancia y sus lágrimas.

Notas 
1 Hernández, José: Martín Fierro. Testo originale con traduzione, commenti e note di Giovanni Meo Zilio. Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri, 1985. 
2 Portogalo, José: “Los pájaros ciegos” (Fragmento), en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Buenos Aires, CEAL, 1979. Pág. 111. (Capítulo, Vol. 4).

Emilia-Romagna

Jorgi, Sebastián: Historietangos de Morbochos y Froicidas. Buenos Aires, Ediciones Muestrario, 2009. (Poesía Argentina). 88 páginas. 

Friuli

En “Otra vez las dolomitas” (1), Syria Poletti evoca el paisaje de su infancia: 

Aún remonto la picada sobre el abismo, 
sin cuerda. 
Pero algo ha cambiado: 
ya no añoro tu mano.

En "Casi gringo" (2), Luis Landriscina evoca la partida de sus padres y dos de sus hermanos: 

en un buque se embarcó 
con lágrimas mi familia 
porque allí dejaba todo, 
con sus penas y alegrías, 
a la patria, a sus amigos, 
a sus padres, a la villa, 
a los sueños de la infancia 
que eran carne de ilusión.

Notas 
1. Poletti, Syria: “Otra vez las Dolomitas”, en Letras de Buenos Aires. 
2 Landriscina, Luis: "Casi gringo", en www.elfrasero.com.ar.

Lombardía

En el poema “Antiguo Almacén ‘A la ciudad de Génova’” (1), Olivari evoca al italiano Miquelín: 

Miquelín, grande como una estatua, 
que se iba a la cosecha y volvía rico dos semanas 
-apenas para pagar la vuelta a todo el barrio-. 
Mientras le duraba la plata cantaba, 
cantaba las lejanas canciones milanesas de su tierra 
y hombreaba recuerdos como hombreando cereal...

Cerca de Lombardía, en el Cantón Ticino, un cantón suizo de habla italiana, nació Alfonsina Storni, la autora de Palabras a mi madre (2): 

No las grandes verdades yo te pregunto, que 
no las contestarías; solamente investigo 
si, cuando me gestaste, fue la luna testigo, 
por los oscuros patios en flor, paseándose. 

Y si, cuando, en tu seno de fervores latinos, 
yo escuchando dormía, un ronco mar sonoro 
te adormeció las noches, y miraste, en el oro 
del crepúsculo, hundirse los pájaros marinos.

Norma Mazzei es la autora de "Alfonsina" (3), poema que comienza con estos versos:

Tarde, recuerdo que por entonces
las agitadas rosas de septiembre
hicieron camposanto en el seno de mis brazos.

Notas 
1 Olivari, Nicolás: “Antiguo Almacén ‘A la ciudad de Génova’”, en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Antología, prólogo y notas por Alberto M. Perrone. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo, Vol. 4). 
2 Storni, Alfonsina: “Palabras a mi madre”, en Storni, Alfonsina: Antología poética. Selección por Alfredo Veiravé. Prólogo y notas por Alejandro Fontenla. Buenos Aires, CEAL, 1980. Pág. 44. (Capítulo, vol. 51). 
3 Mazzei, Norma: "Alfonsina", en Constelario. Buenos Aires, Tu Llave, 2007. 76 pp.

Piamonte

María Teresa Andruetto evoca, en “Citröen” (1), a su padre inmigrante: 

Regresábamos en un Citröen 
rojo, desde una laguna de sal, 
un pueblo ahora de fantasmas, 
a nuestra casa, en la luz. Y él 
cantaba, de viva voz, como 
nunca cantaba, voglio vivere 
cosí, con il sole in fronte, y 
mi madre y nosotras también 
cantábamos.

En el mismo libro (2) evoca un funeral de la colectividad piamontesa en Córdoba: 

Alguien nos alzó 
hacia el tufo de la muerta 
(se llamaba Elizabeta), 
para que viéramos.

“Inmigrante italiano” se titula el poema que Celia Sala dedica a José Longo, su “nonno* / y en él a todos los inmigrantes italianos”. Así comienza: 

Soy la esperanza que navega 
mares y continentes, 
ríos y morros, 
para encallar en 
alegrías y sueños, 
tristezas y renaceres. 

Soy la esperanza que aparca 
entre matas y avestruces, 
rieles, andén y locomotora, 
y que con sus manos levanta 
carpa, rancho, molino y huerto.

Notas 
1 Andruetto, María Teresa: “Citröen”, en Kodak. Córdoba, Ediciones Argos, 2001. 
2 Andruetto, María Teresa: op. cit.

Sicilia

Oscar González, en “La anunciación” (1), evoca a una mujer italiana: 

Llegó a Puerto Nuevo 
En otro fin de siglo 
Confiando en la arcilla de estas playas 
Y abierta como un surco, 
Se dio a la tarea de procrear espigas.

Notas 
1 González, Oscar: “La anunciación”, en El Tiempo, Azul, 16 de abril de 2000.

Veneto

Gigliola Zecchin, más conocida como Canela. “Llegó al país a los diez años. Estudió Letras Modernas en la Universidad de Córdoba. En 1962 inició su carrera presentando los programas vespertinos del canal 10 de la Universidad de Córdoba. (1). " ‘Recién ahora, cincuenta años más tarde, estoy logrando indagar sobre mi propia historia y sobre la guerra que me hizo llegar a Argentina separándome de mis padres y abuelos. El exilio tiene consecuencias terribles en los niños, sentimientos de miedo, insomnio, pesadillas. De esto se trata el desarraigo, de sacar algo de raíz’, concluyó” (2). Es la autora de Paese (3), obra que incluye el poema “Calle de la infancia”: 

toda felicidad 
horada la memoria 

afuera cae la nieve 

aiuto! Il lupo! Il lupo! 

nena tonta 
hay que limpiar la respiración triste 

mi lugar para dormir 
vagamente celeste.

Notas 
1. Sosa de Newton, Lily: Diccionario Biográfico de Mujeres Argentinas. Buenos Aires, Plus Ultra, 1986. 
2. Irigoyen, Pedro: “MESA REDONDA Aquel exilio, este exilio, la misma tristeza”, en Clarín, 28 de febrero de 2002. 
3. Zecchin, Gigliola (Canela): Paese. Buenos Aires, De la Flor, 2000.

Sin mención de origen

Roberto Cossa escribió, en El Sur y después (1):

Allá murió la infancia
una caricia, una canción,
una plaza, una fragancia.
Los brazos viajaron, el corazón quedó.
Pero una estrella nos llama del sur.
Y un barco de esperanzas cruza el mar.
América, la tierra del sueño azul.
Es un vaso de vino, es un trozo de pan.

Carlos de la Púa evoca, en su poema "Los bueyes" (2), la frustración de algunos inmigrantes:

Vinieron de Italia, tenían veinte años,
con un bagayito por toda fortuna
y, sin aliviadas, entre desengaños,
llegaron a viejos sin ventaja alguna.

Mas nunca a sus labios los abrió el reproche.
Siempre consecuentes, siempre laburando,
pasaron los días, pasaban las noches
el viejo en la fragua, la vieja lavando.

También encontramos un inmigrante en "El alma del suburbio" (3), de Evaristo Carriego:

Soñoliento, con cara de taciturno,
cruzando lentamente los arrabales,
allá va el gringo... ¡Pobre Chopin nocturno
de las costureritas sentimentales!

¡Allá va el gringo! ¡Cómo bestia paciente
que uncida a un viejo carro de la Harmonía
arrastrase en silencio, pesadamente,
el alma del suburbio, ruda y sombría!

Gustavo Riccio, en el poema "Elogio de los albañiles italianos" (4), evoca la realidad social de los inmigrantes:

Hacen subir las puntas de agudos rascacielos,
trepan por los andamios; y en lo alto sienten ellos
que una canción de Italia se les viene al encuentro.

Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio:
el nido que construyen no es para su reposo,
el lecho que levantan no es para sus retoños...

¡Ellos cantan haciendo las casas de los otros!

Alberto Luis Ponzo expresa en "Dibujos de papá" (5): 

Seguí durante horas
la cabeza
que viajaba desde Italia
dejando olas y vientos
navegando en la piel.

En "Celestes ojos italianos" (6), el poeta Francisco de Madariaga habla a su madre fallecida:

¿Estarás cantando la canción que cantaban
tus celestes ojos italianos?
¿O estarás escuchando cómo canta mi corazón,
que fue la única maravilla en tu terror a
los viejos gauchos bandoleros y en tu
fracaso?

En "Ochenta" (7), Orlando Mario Punzi evoca a sus mayores:

A Dios, conmigo se le fue la mano.

Me dio todo: la mamma de primera,
los amigos en tanda y un hermano,
y ya de pibe le saqué temprano
cien sonetos, o más de la galera.

Habla a su padre Alberto Perrone (8), cuando llega a la casa europea del inmigrante:

Padre hoy conocí tu tierra de vides y olivos.
Conocí a tu hermana y encontré tu joven retrato
que aún preside allá, la casa.

En su poema "La Condra" (9), Fulvio Milano canta:

Así la llamaba el abuelo italiano. No sé
qué significa este nombre. Condra,
la yegua blanca que atábamos al sulky.

¿Qué voy a hacer, Dios mío, con este
nombre raro
a través de la gente, a través del olvido?

Alvaro Yunque es el autor de "Una familia de inmigrantes por la Avenida" (10):

A la cabeza el padre, un hombrachote
que lleva un chiquitiño entre sus brazos;
atrás de él dos muchachas, dos gringuitas
de trenzas rubias y de ojos garzos;
detrás la madre cuyo vientre elévase
con la promesa de algún nuevo vástago;
y aún detrás cansadamente marchan
dos chicuelos cogidos de la mano;

Rubén Héctor Rodríguez evoca, en "Extraño chamuyo" (11), al propietario de un conventillo:

En el conventiyo del tano Giacumín
se armó la de San Quintín
a causa de extraño y sórdido chamuyo.
Entonces, cada cual aportó lo suyo.
(...)
Por culpa de estas quilomberas
volaron las palomas mensajeras.
Me buchonearon con el patrón
y, cabrero, desalojó el jaulón.

A un trabajador peninsular, establecido en Mar del Plata, evoca Eduardo Martín La Rosa (12):

Probaste todos los trabajos.
Al fin, la cal y el rojo ladrillo
se metieron en tu sangre.
Volabas por los andamios.
Tu silbido triste, enamoraba a las nubes.
Mirabas el mar... Siempre... el mar...

Lava la italiana que evoca Amalia Olga Lavira en "Estampita" (13): 

Friega lienzos, camisas y vestidos,
en el fondo, la donna, en la pileta
y en fuentones y tachos florecidos
hormiguitas de sol hacen gambeta.

Notas
1. Cossa, Roberto: El sur y después
2. De la Púa, Carlos: "Los bueyes", en L. Lugones, B. Fernández Moreno, R. Molinari y otros: La poesía argentina. Buenos Aires, CEAL, 1979. Pág. 89. (Capítulo, Vol. 4). 
3. Carriego, Evaristo: "El alma del suburbio", en Evaristo Carriego y otros poetas: Poemas Antología. Selección de Beatriz Sarlo, prólogo y notas por Adriana Barrandeguy. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo, vol. 47). 
4. Riccio, Gustavo: en Historia de la Literatura Argentina. Buenos Aires, CEAL, 1980.
5. Ponzo, Alberto Luis: "Dibujos de papá", en El Tiempo, Azul, 20 de junio de 1999.
6. Madariaga, Francisco: en La Nación, Buenos Aires, 10 de mayo de 1998.
7. Punzi, Orlando Mario: "Ochenta", en La Nación Revista, Buenos Aires, 26 de octubre de 1997.
8. Perrone, Alberto: "Amores por la vuelta. El que una vez partió", en Hotel de Inmigrantes, 2002.
9. Milano, Fulvio: "La Condra", en El Tiempo, Azul, 12 de noviembre de 2000.
10. Yunque, Alvaro: "Una familia de inmigrantes por la Avenida", en Versos de la calle. Buenos Aires, Editorial Claridad, 1924.
11. Rodríguez, Rubén Héctor: "Extraño chamuyo", en La Nación Revista, Buenos Aires, 13 de diciembre de 1998.
12. La Rosa, Eduardo: "El sueño de don Juan (un inmigrante), en La Capital, Mar del Plata, 10 de septiembre de 2000.
13. Lavira, Amalia Olga: "Estampita", en ¡Che, barrio!. Buenos Aires, Gente de Letras, 1998.

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