miércoles, 25 de octubre de 2000

Cuentos con griegos

La protagonista de “La rapiña”, de Marta Lynch, se refiere a los Stavros, una familia griega: “El mismo apellido desconcertaba de entrada. Como si vinieran de lejos con un confuso prestigio de Medio Oriente acerca del cual no había obligación de estar bien enterado o con un franco y honesto aire de inmigrante en primera generación, exudando inteligencia para abrirse paso y un límpido chusmaje que a fuerza de ser admitido dejaba de estorbar” (1).
“Michel Moljo: El epigrafista” (2) se titula el cuento en el que Isaías Leo Kremer evoca a este hombre que, “en 1950, dolorido por la devastación de toda la comunidad judía de Grecia, se embarcó hacia Buenos Aires para hacerse cargo de la conducción del templo SHALOM”. “De prisa Michel Moljo –escribe Kremer-, trata de descifrar rápido esas antiguas inscripciones, que ya vendrán los marmoleros para llevarse las placas y no habrá otra oportunidad para hacerlo. Tu reacción fue instantánea, cuando el alcalde de Salónica decidió tomar una parte del antiguo cementerio judío por “razones urbanísticas”; te apuraste a rescatar ese testimonio que arranca de épocas tan antiguas y que nutrieron con sus nombres a tantas familias de hidalgos españoles“.

Notas 
1. Lynch, Marta: “La rapiña”, en Lynch, Marta: Los cuentos tristes. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1967. 
2. Kremer, Isaías Leo: “Michel Moljo: El epigrafista”, en SEFARaires, N° 18, Octubre de 2003.

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