jueves, 28 de septiembre de 2000

Novelas con ingleses

"El lugar que ocupa actualmente la Plaza Francia fue el espacio ocupado por la llamada 'quinta del inglés'. Su propietario, Arthur Halley, editó el diario de habla inglesa denominado 'The British Packet' (1)".
A este diario se refiere Juana Manso de Noronha, en Los misterios del Plata:
"La 'Gaceta' y el 'British-Packet', los dos estandartes del Dictador, preparaban horribles artículos que debían salir al día siguiente, y que a la distancia impondrían a los ilusos de cómo Rosas, verdugo del pueblo, 'es el ídolo de los argentinos'. 
Sobre todo, el más importante era el 'British-Packet', porque se escribe en inglés; y ya se ve que en español se pueden publicar mentiras, pero en inglés!... Vaya! ¿Quién concibe que Rosas puede pagarlo? Un diario escrito en inglés no puede mentir" (2).
Ralf Herne (1), por William H. Hudson "transcurre en Buenos Aires en 1871. Es una historia de amor, pero las circunstancias que la rodean, desencadenan las sucesivas desgracias que aquejan al joven médico inglés, protagonista del romance" (2).
“Con El agua publicada póstumamente en 1968, culmina la importante producción de Enrique Wernicke(1915-1968)” (3). En este libro, el escritor evoca el menosprecio que un personaje evidencia por su descendencia: “Era una casa para vivir bien. Ahora que las chicas crecían, tal vez hubiese venido bien otro baño o, por lo menos, un toilette. Pero don Julio pensaba que las chicas algún día se iban a casar y además, no olvidaba, él también tendría que morir. Un baño es suficiente cuando se convive con gente bien educada... como él. O Julito. No se podía decir lo mismo de las nietas, hijas de una hija de un judío polaco, sin eso imperceptible, casi diríamos inexplicable, que se llama ‘tener sangre inglesa en las venas’ ” (4).
En Fuegia, de Eduardo Belgrano Rawson, la viuda del reverendo Dobson evoca los planes que hacìan sobre la emigraciòn, alentados por noticias tendenciosas: “Despuès de pasar una tarde en la Uniòn Misionera, volvìan a casa con su marido por un sendero de gramilla perfumada. Llevaba seis meses de casada con Dobson. Hicieron un alto en el parque y abrieron un paquete de bollos. Charlaron del futuro viaje a Sudamèrica. Dobson dibujò la misiòn sobre el papel de los bollos. Habìa un grupo de canaleses entonando sus himnos y un paquebote en el horizonte. Los canaleses figuraban como ‘naturales amistosos’ en todas las publicaciones del Almirantazgo, de modo que agregò un nativo haciendo cabriolas. Su mujer le suplicò que dibujara una huerta. Dobson puso la huerta y metiò algunas ovejas. Estuvo tentado de añadir el cementerio, pero desistiò a ùltimo momento. Ella estudiò bien el dibujo y concluyò que nada faltaba. Tratò vanamente de hallarle algùn parecido con su aldea de Sussex. Pero igual le propuso: ‘Pongàmosle Abingdon’. Pensò emocionada: ‘El Señor es mi pastor’ “ (5).
Un personaje de Frontera sur, novela de Horacio Vázquez-Rial, dice que a Sarmiento le parecía mal que se abrieran escuelas italianas, o alemanas, o inglesas”. Otro interviene: “”Era lógico que le pareciera mal. (...) No estaba loco. (...) Un Estado. Quería un Estado, con mayúscula. Y eso se hace con la escuela pública. Esto no puede ser eternamente un centón mal cosido. La gente que llegue tiene que adaptarse, recomponerse, mezclarse para formar una raza argentina” (6).
Carlos Pellegrini, protagonista de la novela histórica escrita por Gastón Pérez Izquierdo, recuerda a Bridges: “Un predicador inglés, Mr. Thomas Bridges, había pasado una larga temporada en la Tierra del Fuego como misionero de la Iglesia Anglicana y de paso criando lanares que había introducido desde las Islas Malvinas. Estaba en Buenos Aires preparándose para embarcar a Inglaterra –y disfrutar una temporada de sus buenos negocios- de manera que no rehusó una invitación de la Sociedad Literaria Inglesa para pronunciar una conferencia sobre su inquietante experiencia” (7).
En La logia del umbral, de Ricardo Feierstein, narra uno de los personajes, que vivía en Villa Pueyrredón, a mediados del siglo pasado: “Por las mañanas, en la escuela pública donde todos concurríamos, conviví con el inglés Stanley y el italiano Badaracco, protagonistas de una pelea memorable donde vi correr sangre por primera vez; con el galleguito Pérez y un francés medio raro que se hacía dibujos en las manos con hojitas de afeitar” (8).
El inglés se titula una novela de Susana Cella (9). En 1892, Jimmy –“nacido James Radburne”- llegó a la Patagonia, “huyendo de la pobreza y los prejuicios ingleses, y pasó toda una vida improvisando oficios para sobrevivir y métodos para huir de las policías argentina y chilena”. Se dirigió a esa región pensándola “como garantía de anonimato para pasados difíciles” (10).
En La casa de Myra (11), obra distinguida con el Segundo Premio Xerox para autores inéditos, escribe Aurora Alonso de Rocha: “Al cura que lo quiere adoctrinar el cacique le recordó que uno de los ingleses que están enterrados en la parte de disidentes era tenido por hombre santo aunque vivía con una reunión de mujeres nunca bien contadas por los cambios que hubo, y muchas hijas y sobrinas que complicaban la cuenta, pero que no eran menos de cuatro esposas y una de ellas inválida. (Y ahí es donde se prueba cómo los argumentos de los curas tienen anverso y reverso. Esa mujer que había perdido una pierna por una infección siendo niña y que tuvieron que amputarla, llevaba un artefacto de madera y metal que rechinaba al andar y era horrible de verse para los que lo habían visto, y se decía tanto que el pastor era un refinado monstruo que oía como música el sonar del artificio aquel y se complacía en la desnudez mecánica, como que era un santo porque la amaba y era capaz de cohabitar con tal aparato”. 
En La noche que me quieras, Jorge Torres Zavaleta evoca la intolerancia criolla ante los diferentes paladares. De “los gringos y los ingleses” afirma el narrador que eran “unos animales” porque arrimaban “hacia un costado del plato los restos del dulce de leche” porque no les gustaba. Eso era vivido por el hombre como una verdadera “falta de educación” (12).

Notas 
1 Clarín
2 Manso de Noronha, Juana: Los misterios del Plata Episodios históricos de la Epoca de Rosas. 1846. http://www.biblioteca.clarin.com/pbda/novela/misterios/b-605665.htm. Fuente: Segunda edición, Buenos Aires, Imprenta Americana, 1855.
3 Hudson, William H.: Ralf Herne. Buenos Aires, Editorial Letemendia, 2006. 116 pp. Traducción de Alicia Jurado.
4 Gainza de Aldatz, Felicitas: crítica en el gRillo N° 46, Marzo-Abril de 2007.
5 S/F: en Wernicke, Enrique: El agua. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo) 
6 Wernicke, Enrique: El agua. Buenos Aires, CEAL, 1980. (Capítulo). 
7 Belgrano Rawson, Eduardo: Fuegia. Buenos Aires, Sudamericana, 1991. 
8 Vázquez Rial, Horacio: Frontera Sur. Barcelona, Ediciones B, 1998. 
9 Pérez Izquierdo, Gastón: La última carta de Pellegrini. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1999. 
10 Feierstein, Ricardo: La logia del umbral. Buenos Aires, Galerna, 2001. 
11 Cella, Susana: El inglés. 
12 Cristoff, María Sonia: “Inglés en fuga”, en La Nación, Buenos Aires, 19 de noviembre de 2000. 
13 Alonso de Rocha, Aurora: La casa de Myra. Buenos Aires, Fundación El Libro, 2001. 
14 Torres Zavaleta, Jorge: El día que me quieras. Buenos Aires, Planeta, 2000. 
15 Bajo, Cristina: La trama del pasado. Buenos Aires, Sudamericana, 2006.

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