lunes, 11 de septiembre de 2000

Novelas con belgas

Eugenio Juan Zappietro escribió De aquì hasta el alba (1), novela en la que narra lo acontecido a colonos, soldados e indios durante la Conquista del Desierto, en el año 1879. Dos europeos son presentados como figuras antitèticas, encarnaciones del bien y del mal. Se trata de un cirujano belga y de un comerciante flamenco, los cuales, como dos caras de una misma moneda, muestran que la vida de un ser humano responde a los principios morales que lo orientan, y no a las circunstancias en que se encuentra. En una misma situaciòn, el belga se muestra probo una vez màs, mientras que el flamenco vuelve a evidenciar su egoìsmo criminal. 
Leroy “había asistido a un Napoleón y a varios príncipes de Europa en su clínica de París. Había asimilado las enseñanzas de la escuela de Viena y seguido las doctrinas de Semmelweiss, como el más aplicado cirujano de su época. Pensó en Crimea, operando al paso de las cargas de las brigadas inglesas. Habían sido buenos tiempos. Tiempos dignos necesariamente de un final de escena más brillante que morir a manos de un muchacho indio, en un continente todavía virgen. Siguió costosamente el hilo de sus recuerdos y las mujeres que había amado comenzaron a reír, mostrando sus dientes delgados, que se clavaban en su piel, en tanto un vals de Viena nacía en un costado de su herida, la piedad de unas, el ardor de otras, todo aquello mezclado en su viaje al norte de sí mismo, buscando huir, como el cazador de la nada”. 
Debió dejar Francia, pues durante una operaciòn matò intencionalmente a un ministro asesino: “Decidiò matar a Desquerres cuando extirpò las tres cuartas partes de su hìgado. (...) Cuando Francia descubriò el crimen, Hubert Leroy estaba ya en Amèrica”. De Buenos Aires, donde se habìa establecido, debe huir tambièn, ya que se ha conocido su pasado y eso sirve para la extorsiòn. La opciòn era partir o morir, y èl escoge marchar hacia el sur: “Bajo una lluvia incoherente, Leroy divisò el carruaje, con un auriga inmòvil, al modo de una estatua. Tambièn presintiò un arma en la pretina del pantalòn de su visitante. La situaciòn no le encolerizò; lo poseyò una desagradable sensaciòn de frialdad, como si estuviese presenciando la decapitaciòn de un extraño”.
Gabriel Báñez se refiere en Virgen (2), novela finalista del Concurso Editorial Planeta 1997, a la inmigración de un belga y su hija, quienes llegan “a un país de tanos y gallegos y de rusos y turcos, y todo lo que no entrara en el dos por cuatro de esa conclusión elemental era una rareza de apellido pero nunca de nacionalidad”. 
“La Ensenada mìtica de los años cuarenta es el escenario de la historia de amor entre un cura y una chica belga, judìa y milagrosa. Novela de la Anunciaciòn y el Descenso y poderosa convergencia de fuerzas narrativas, Virgen revela en un presente audaz –la escritura de las cartas que intercambian el protagonista y su amada- una memoria negada que nos avasalla y nos conmueve, vaticina el fin de los tiempos y devela el estigma polìtico de un secreto y su traiciòn: el del hijo del mariscal Tito de Yugoslavia y de Evita Broz. Virgen, que es también ‘la parte más rota y verdadera del lenguaje’, nos convierte en lectores plenos del tiempo tatuado sobre la letra. Gabriel Báñez, el autor de El curandero del cuarto oscuro, celebra en Virgen secretas nupcias entre lo real y lo imaginario y, haciendo gala de enorme poder evocativo y de una prosa a la vez precisa y mágica, produce una novela maravillosa” (3).

Notas 
1. Zappietro, Eugenio Juan: De aquì hasta el alba. Barcelona, Planeta, 1971.
2. Bañez, Gabriel: Virgen. Buenos Aires, Sudamericana, 1998. 
3. S/F: Bañez, Gabriel: Virgen. Buenos Aires, Sudamericana, 1998.

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