domingo, 10 de septiembre de 1989

RUBEN BENITEZ: EL REGRESO A LA ENTRAÑABLE TIERRA

Rubén Benítez egresó de la Universidad Nacional del Sur con el título de Licenciado en Letras y cursó estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente se desempeña como Prosecretario de Redacción del diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca. Es autor de Días y caminos de España (1978), publicado por el Consulado local y reeditado por Siringa, y de La pradera de los asfódelos, obra prologada por Vintila Horia. 
Conversamos sobre este último libro, publicado recientemente por Siringa. 
- ¿Qué lo llevó a escribir La pradera de los asfódelos? 
- Lo sentí como una necesidad. Tal vez por haber pertenecido a un núcleo de inmigrantes que desde la infancia me transfirieron sus vivencias y sus nostalgias por la tierra lejana. El tiempo, la muerte de casi todos ellos, incorporó a ese sentimiento la idea de caducidad que convierte a cada ser humano en un emigrante de la vida, de este escenario que también ama. Creo que ambas perspectivas se mezclan y fluyen como temas paralelos. 
- ¿Hay en la obra elementos autobiográficos? 
- Son pocos en lo personal. Muchos en lo relacionado con mi familia. El pueblo real es el de mi madre. Allí tomé el escenario, personajes, anécdotas y muchos elementos que me permitieron completar la historia de la cual yo tenía la faz americana. Me conmovió ver el puente sobre el Agueda del que tanto hablaba mi abuela. Me impactó la visión mítica de la Patagonia –que intenté traducir- que tienen muchos de los que quedaron aguardando a os que viajaron a América y no regresaron. O la imagen de la cigüeña, con sus inmensos nidos en los campanarios, ave migratoria que regresa siempre, por un misterioso vínculo, y está identificada con el renacer primaveral. 
- La mención de Ulises enlaza el tema del viaje de la protagonista con un tópico de la literatura universal. ¿Qué tienen en común la travesía de Ulises y la de doña Sabina? 
- Ulises es tal vez literariamente el primer emigrante que sueña con el regreso a su entrañable tierra. Lo detienen los cantos de sirena y la magia de Circe. El inmigrante europeo también partió y cayó en las mismas redes. El viaje o “nostos” griego, enlaza con la nostalgia, el dolor del regreso. Y permite plantear otro exilio, ya que Ulises es el héroe de Troya –al margen de Néstor- que alcanza la vejez y se preocupa por la vida tras la muerte. De allí que visite aquel lugar, la pradera de los asfódelos, donde encuentra a su madre. 
- ¿Cuál es su postura acerca del tiempo? ¿Es el tiempo real el del presente o el del recuerdo? 
- El tiempo no es el cronológico, el del reloj, sino más bien el del sueño o el del recuerdo. Desde esa perspectiva, aunque resulte difícil de explicar, el tiempo parece derivar en una manifestación espacial en la que depositamos nuestra vida; no con una sensación de continuidad, sino de simultaneidad. 

(EL TIEMPO, Azul, 1989)

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