viernes, 10 de abril de 1987

MANUEL MUJICA LAINEZ, VIAJERO

Manuel Mujica Làinez realizò innumerables viajes a lo largo de su vida, por diferentes motivos. Durante su adolescencia, viviò en Parìs y en Londres; màs tarde, ya periodista de La Naciòn, los viajes fueron para èl parte de su trabajo. La misiòn oficial tambièn fue un motivo para recorrer el mundo, como lo fue asimismo la creaciòn literaria, que lo llevò a presenciar el estreno de Bomarzo en los Estados Unidos.
Poco antes de morir, Mujica Làinez reuniò algunas de las crònicas que escribiò para el diario capitalino, en dos volùmenes que titulò Placeres y fatigas de los viajes. Crònicas andariegas. En estos tomos agrupa artìculos publicados entre 1935 –cuando viajò en el Zeppelin- y 1977. En una entrevista realizada en 1978, afirma que cuando escribiò esa primera nota, “Era un niño bien que iba a bailes y a fiestas” y lejos de enorgullecerse por haber sido elegido para realizar esa travesìa, dice: “A mì me eligieron porque como era tan joven y hacìa sòlo tres años que estaba en el diario, no les importaba mucho perderme...”.
Las condiciones en las que realiza sus viajes no siempre son las ideales, y muchas veces se lamenta de la velocidad que lleva en sus andanzas, o de otros inconvenientes lògicos, dada la època en que visita algunos paìses. El periodista comenta: “Hubiera querido tener el cuerpo sembrado de ojos, como Argos, pues lo que siempre sucede en estos viajes veloces es que lo màs interesante es lo que uno va dejando a un costado, a la derecha o a la izquierda, (...) se hace lo que se puede con los escasos medios fìsicos de que se dispone”.
Ademàs de la premura que lleva, juega contra èl la realidad de los paìses europeos en la posguerra, que obliga a trazar el itinerario de acuerdo a lo posible y no a lo deseable; en Alemania, por ejemplo, debiò alojarse en el albergue de los corresponsales de guerra, en un cuarto diminuto que “debiò nacer cocina, pues conserva en un rincòn una pileta de lavar platos y, en el otro, un caño sospechoso”.

Las raìces, el alma
Los lugares que recorre lo impresionan siempre, aunque por diferentes razones. En algunos de ellos admira la historia milenaria o el coraje de sus habitantes; en otros, reconoce espacios propios, ya sea por herencia o por vivencias. Los dos paìses a los que màs se siente ligado el periodista son –el lector lo habrà supuesto- España y Francia.
En España vivieron sus ancestros; uno de ellos, hace siglos, se lanzò al mar, en busca de la promesa americana. “Cada uno de nosotros es, en buena proporciòn, consecuencia de la cadena ancestral que le dio vida –afirma-, y mis eslabones hispanos, rotos hace casi dos centurias, siguen unidos invisiblemente a mis eslabones de la Argentina. Hoy los siento trèmulos, vibrantes, dentro de mì”. Este sentimiento alcanza su clìmax cuando el poeta visita, en Villafranca de Orie, pueblo cercano a San Sebastiàn, la casa de sus mayores, en una “peregrinaciòn a las fuentes”, y recuerda a “aquel Juan Bautista de Mujica y Gorostizu, tan vasco”.
Al igual que en España, en Francia no se siente extranjero, y es porque allí transcurrieron horas felices para el escritor; "Quienes hemos tenido el privilegio de vivir en París de chicos y, en cierto modo, de formarnos aquí espiritualmente -dice-, llevamos a Paris con nosotros siempre y para siempre". 
De modo que el vinculo esta dado en España por "las viejas raíces de la sangre", mientras que en Paris se da por razones relacionadas con "las resonancias del alma".

El arte
En la "Breve aclaración" que precede a estos volumenes, escrita en "El Paraiso" en agosto de 1983, señala que las crónicas seran utiles para el publico en general, a quien incitaran a la maravilla de viajar aprendiendo, y "lo seran especialmente para el que se inicia en el camino del arte y de las letras, el cual hallará aqui, espero, motivos de meditación acerca de los vinculos surgidos entre la inspiración estetica y los tesoros que le brindara la vida ocasionalmente trashumante".
El arte está presente en estas crónicas, como lo esta tambien en la narrativa del academico. En los articulos habla de arquitectura, de escultura, de pintura -recordemos las paginas que dedica a Van Gogh, Matisse y Cocteau-, teatro, música, ballet y literatura. 
Nos interesaron en particular las paginas relacionadas con la literatura. Entre ellas, se destacan las que evocan la entrega del premio Nobel a Gabriela Mistral, en diciembre de 1945. "Por su sencilla dignidad -comenta-, que todo el mundo calificó inmediatamente de ser real en esta monarquia, Gabriela Mistral hizo honor esta tarde a los pueblos de lengua española". 
En Avila recuerda a Enrique Larreta, su maestro y amigo, a quien agradece que haya difundido con un libro el buen nombre de la Argentina, y le agradece tambien que le haya devuelto su adolescencia distante. En el viaje surge vivido el ilustre acompañante: "desde que llegue a Avila -y aun antes, desde que parti de Madrid y mi automóvil inició el ascenso de la sierra- senti que junto a mi estaba, con su sonrisa, con su cálida voz, con su ademan señoril, el mejor guia que existe para sacar de Avila provecho fecundo: Enrique Larreta". 
Por el libro desfilan personalidades que legaron su obra en diversos idiomas. Entre los hispanohablantes recordamos a Ramón Menendez Pidal, Gregorio Marañón, Eduardo Mallea, Ricardo Güiraldes. El periodista evoca tambien a los nuevos escritores ingleses, a los escritores franceses encarcelados, a Francois Mauriac, a Shakespeare. 
Tanto cuando se trata de creadores en literatura como en las demas artes, la visión de Mujica Láinez es subjetiva y brinda testimonio de su personal concepción estética. El escritor ofrece un panorama artistico en el que el analisis es un ingrediente fundamental; diriase que no puede -afortunadamente- obviar su vocación de critico, que se evidencia en cada uno de los textos. 

Sobre arte y sobre vida cotidiana, sobre la guerra y sobre la paz, estas cronicas nos hablan una vez mas del talento del academico, quien vuelve a revelarse como un ser humano sensible e inteligente, distinto de esa "multitud garrula, interrogante y fotografiante que acude de los cuatro extremos del mundo, armada de mas dólares que sensibilidad, de mas libras que libros".

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