miércoles, 31 de diciembre de 1986

PARIS BIEN VALE UNA MUSA

(Memorias de mi primer viaje a Paris), por Roberto Tálice. Editorial Corregidor. Buenos Aires. 169 páginas. 

La creación de una obra autobiográfica obedece a diversos impulsos, generalmente constantes en todos los autores. Los mas importantes son el afan de automostracion, el deseo de rescatar una epoca mejor -o un escenario de acontecimientos mas felices- y la necesidad de trascender. Todas estas motivaciones se encuentran en el libro de Roberto Talice, periodista, dramaturgo, escritor de numerosas obras galardonadas con los premios mas importantes de nuestro pais.
El relato evoca el viaje que el autor realizara, siendo muy joven, a Europa. No contaba con dinero para hacerlo, sólo tenia la firme conviccion de que debia ir. La empresa era arriesgada, pero Talice decia "Prefiero morirme de hambre en Paris a los veinte años, y no conocerlo en la opulencia de los cincuenta". Llevaba en su espiritu dos poderosos "males", que le hacian olvidar los riesgos: "la patologia del nomade y el morboso y contagioso virus de Paris". Sólo pensando en su incidencia podrá comprenderse la juvenil intrepidez del autor. La epoca en que se realizó el viaje no está dada con exactitud; podemos. tener una idea a partir de dos datos que proporciona el narrador; en un oportunidad, expresa que escribe "casi a los sesenta años de las vicisitudes e incidencias de mi primer viaje a Paris”; tambien comenta que llegó a Francia siendo no muy lejana la Primer Guerra Mundial. Estas afirmaciones nos permiten suponer que el viaje fue realizado alrededor de 1926.
Una vez tomada la decision de embarcar, debía conseguir, al menos, lo imprescindible para el pasaje, ya que ni con ese dinero contaba. De a poco, va redondeando la suma que le permite viajar en el "Lutetia", pero sólo hasta la ciudad de Santos, en Brasil. Cómo llegaría desde allí a Europa, era algo que ni el mismo sabia. Los amigos colaboraron con cuanto estuvo a su alcance para que el viajero estuviera bien equipado; unos le proporcionaron dinero (que le adeudaban); otro, un traje con poco uso, tarjetas de presentación, y una manta de viaje. Esta ultima era sumamente funcional, ya que, disimulado en su interior, podía transportar cuanto no entraba en la valija. Los diarios uruguayos a los que el escritor se hallaba vinculado le ofrecieron, por su parte, una determinada cantidad de dinero por nota a enviar. Con este equipaje, y mas esperanzas que realidades, se fue nuestro protagonista.
Partieron rumbo a Brasil, Tálice y un recitador al que representaría en America y Europa, dividiendose las ganancias obtenidas. En Brasil se les une Martin Arrivillaga, dilecto amigo del narrador, decidido a hacer la travesia con la mensualidad que le pasaba su madre. Como vemos, las condiciones no podian ser mas adversas, pero la voluntad de llegar a la ciudad ansiada vencía cualquier obstaculo. La primera escala, en Brasil, fue el escenario de las representaciones del recitador, que tuvieron un resultado desastroso. Lo mismo sucedio en Rio de Janeiro. Llegaron a Lisboa, donde, por un incidente trivial, se enemistan los jóvenes con el declamador y continuan viaje por su cuenta. La proxima escala es Madrid y, de allí, directo a Paris. Los pasajes se costeaban con el dinero de alguna representacion ofrecida por Heraclio Sena, el recitador, con lo que recibían por las representaciones que no se efectuaban y con lo que giraba la señora de Arrivillaga. Cuando la madre de Martin se cansó de los continuos pedidos, recurrieron a la estratagema de escribirle que el hijo sufría, en un principio, de gripe y, mas adelante, de un tumor, lo que demandaba grandes cantidades de dinero extra. La señora, afligida, se las enviaba.
La travesia es narrada como una aventura de juventud; Talice rememora sus años idos con nostalgia, pero tambien con mucha comicidad. Episodios que, tratados por otro autor, hubieran sido minimizados u obviados, son lo mas interesante de la obra. Entre ellos podemos mencionar la noche en que el protagonista fue a cenar a un restaurante frances y, al marcharse, el mozo le ayuda a ponerse el abrigo. ¡Cual no seria su sorpresa al observar que el joven, en lugar de uno, usaba tres, uno encima del otro! Es admirable, tambien, la descripcion que hace del recitador, quien, despues del incidente en Europa, no volvio a saludarlo, aunque Talice intento reanudar las relaciones tan bruscamente interrumpidas; de el nos dice: "Lo de la sobriedad y la calidad resultaron virtudes negativas para espectadores que esperaban que se hiciera de la poesia un espectaculo verbal, de musicalidad en la voz, de amplio desplazamiento de ademanes y actitudes, como lo hacia Berta Singerman con maestria y arte impares".
El arte y la cultura europeos tienen tambien un destacado lugar en la obra, aunque no son lo principal. El narrador evoca sus paseos por la bellisima ciudad de Lisboa, sus visitas a los Museos del Prado y del Louvre, su relacion con Don Jacinto Benavente, quien le brindó una cordial acogida. Estas visitas a lugares celebres se realizaron en los momentos que dejaba libre su intensa labor como corresponsal de dos diarios de su pais.
Roberto Tálice, a quien sus reconocidos meritos le significaron un importante papel dentro de nuestra cultura, evoca asi un momento importante, ya lejano, de su existencia. "Paris bien vale una musa" se lee con verdadero agrado, por la calidez de los recuerdos que la componen y por la sinceridad que el autor evidencia en cada una de las paginas. La obra continua la línea autobiografica iniciada por el creador de 100.000 ejemplares por hora (Memorias de un Redactor de "Critica", el diario de Botana)" y no será la ultima, ya que tiene en su mente muchisimos temas mas sobre los podra escribir paginas que, damos por descontado, serán tan interesantes como estas.
Completan el libro la biografia del autor y fotos tomadas durante la travesia.

(LA NUEVA PROVINCIA, Bahía Blanca, 31 de diciembre de 1986) 

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