viernes, 10 de enero de 1986

EL PEQUEÑO OBISPO

Buenos Aires, Lumen, 1986. 

Quienes se interesen por el arte y la cultura conoceràn seguramente al arquitecto Luis Fernando Rodrìguez Querejazu, cuyos cursos audiovisuales son seguidos por gran cantidad de pùblico en diversas instituciones. 
Rodrìguez Querejazu no es sòlo arquitecto y docente. Es tambièn escritor, y ha cultivado en algunas de sus obras la vertiente autobiogràfica. Nos referimos a aquellas en las que aparece la historia reciente, en las que se presenta como protagonista desde su nacimiento. 
Como Fernando de Querejazu publica El pequeño obispo, una novela “absolutamente autobiográfica, aunque parezca un disparate lo que ocurre allí”, surgida de “la necesidad de homenajear a mis padres, que eran admirables”. 
El 10 de febrero de 1926 llegó a América el hidroavión Plus Ultra, piloteado por Ramón Franco, concretando así una proeza histórica. Ese mismo día, en un pueblo de inmigrantes de la provincia de Córdoba, veía la luz el protagonista de esta novela. Sus padres, castellanos, lo llamaron Fernando en homenaje a la isla Fernando de Noronha, en la que se produjo el aterrizaje. 
La evocación del escritor, que se inicia en la fecha de arribo del hidroavión, tiene como escenario el querido paisaje de Canals, provincia de Córdoba, donde “se vivía bien, atrayendo a las poblaciones cercanas, en un gran radio a la redonda, que buscaban los atractivos de este centro vitalizador”. 
En esta localidad, fundada por un naviero valenciano, no se conocían las desdichas; la naturaleza, pródiga, brindaba a los hombres todo lo necesario para ser felices. Su tesón y fe en el futuro de la nueva patria eran una fuerza vital y fecunda. 
Fernando, el pequeño que despierta a la conciencia, será el reflejo de dos mundos unidos en la sangre nueva.

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