domingo, 8 de septiembre de 1985

ESQUINA CON HISTORIA

En un libro escrito hace ya algun tiempo, uno de nuestros hombres de letras describia el barrio de Belgrano como la "ciudadela de escritores y de artistas", aludiendo a los destacados maestros que se contaban entre sus habitantes. A mediados de este siglo vivian en el barrio porteño Enrique Larreta, Alberto Williams, Arturo Marasso, y muchas otras personalidades que nos dejaron una obra sin par. 
Entre esos artistas, recordamos a Rogelio Yrurtia, cuya casa se encuentra en la ochava de las calles Blanco Encalada y O'Higgins. Tratase de una mansion de estilo barroco español, construida en el l800, que el admirable escuItor remodeló basandose en sus propios planos; esta tarea lo hizo merecedor del Premio Municipal de Arquitectura otorgado el año 1921. EI Museo fue creado a instancias de Alfredo L. Palacios, quien elaboró un proyecto de Ley que fue sancionado el 30 de septiembre de 1942, bajo el N° 12.824, por el que Rogelio Yrurtia y su esposa, Lia Correa Morales, legaban al estado su casa-habitacion y todo lo que ella albergaba, tanto obras de arte como objetos antiguos y exoticos. No obstante haberse sancionado la Ley a principios de la decada del '40, el Museo no fue abierto al publico hasta el 9 de julio de 1949; a partir de esta fecha -y hasta el 4 de marzo de 1950-, fue organizado por el mismo donante, quien, en calidad de Director Honorario, supervisaba la administracion de su mansion, transformada ya en lugar historico. 
Rogelio Yrurtia nació en Buenos Aires el 6 de diciembre de 1879, en el seno de una familia oriunda de Guipúzcoa, España. En el año 1898 ingresó a la escuela de la Sociedad Estimulo de Bellas Artes y, posteriormente, inició su aprendizaje en el taller de Lucio Correa Morales. Por esta epoca, el Ministerio de Instruccion Publica le otorga una beca para cursar estudios en Europa; al alborear nuestro siglo, Rogelio Yrurtia se encuentra instalado en Paris, donde concurre a la Academia Jullien. En el año 1903, es premiada en Estados Unidos "Las Pecadoras", obra en yeso que posteriormente destruirá, conservando solo una de las cabezas que la integraban. Se abre entonces la etapa mas brillante de la vida del escultor: Buenos Aires conocerá obras sublimes, como el "Canto al Trabajo", emplazado en Paseo Colon e Independencia: el monumento a Manuel Dorrego, que podemos admirar en la plazoleta de Suipacha y Viamonte, y el Monumento a. Bernardino Rivadavia, cuyos restos encierra, en Plaza Miserere. 
Pero la fecunda labor del artista no se agotó en la concrecion de estas esculturas ciclopeas; fue tambien Profesor, Miembro de la Comision Nacional de Bellas Artes y Academico Titular de la Institucion que nuclea a los mas insignes artistas plasticos de nuestro pais. 
En la casa-museo se encuentran originales, estudios previos, fragmentos, cabezas de expresion, retratos y bocetos realizados por Yrurtia, así como tambien obras de otros artistas; adquiridas en nuestro pais y en el extranjero. Enormes esculturas -la "Justicia", "Moises", "La Victoria"- presiden las salas mas importantes; diseminadas por los aposentos, las efigies en bronce evidencian las excepcionales condiciones del artista: el busto de Lucio Correa Morales, testimonio de su reconocimiento, el de Beethoven, sin fecha ni firma; el de Alfredo L. Palacios, cuyo interés posibilitó la conservacion del solar tal como se hallaba en vida del poseedor.
La mansion alberga tambien pinturas de Yrurtia y de su esposa: varios apuntes del escultor, cuadros premiados de Lia Correa y el retrato que ella pintara de su marido -un oleo sobre· tela firmado a la derecha y fechado en el año 1943- alternan en desusada fraternidad con tapices antiquisimos, con muebles de cuidada factura. Otros cuadros llaman la atencion al visitante: un Picasso, adquirido personalmente por el escultor, el grabado de Pietro Aquila -realizado, en la segunda mitad del siglo XVII, sobre cartones de Rafael- titulado "Batalla de Constantino"; y una delicada imagen colonial, "Virgen con Niño", concebida con profusion de dorados. 
Como mencionáramos anteriormente, multitud de objetos raros y valiosos puebla las habitaciones en las que otrora transcurrieron los dias de los Yrurtia; fuentes de ceramica de Talavera, una rueca flamenca del 1600 y velones españoles del siglo XVIII engalanan recintos a los que mesas de estilo Renacimiento y arcones de siglos preteritos confieren un inconfundible toque de misterio. 
En estas habitaciones, delicados tapices y alfombras realzan la majestuosidad de los muebles y objetos artísticos. Despiertan la admiracion de quien recorre el museo los coloridos vitrales de luz tornasolada; el mas notable de ellos, delicada red de metal y transparencias frente al Cristo que corona la escalera, nos habla de un pasado señorial. 
Y llegamos al parque, diseñado tambien por el escultor. En el, una minuscula alberca descansa a la sombra de una parra; la flanquean el autorretrato de Yrurtia y el boceto en piedra realizado en Paris para el concurso del Monumento a la Revolucion de Mayo. En el centro de la zona adornada por cuidado cesped, la figura de dos hombres se yergue imponente; nos encontramos ante el "Combate de Box", realizado en 1925, en cuya base puede leerse "Alexis Rudier. Fondeur. Paris". 
Concluye aqui nuestra visita. Hemos consultado el libro que el personal de la dependencia pone a nuestra disposición, por medio del cual pudimos asomarnos a la vida y a la obra del creador argentino; hemos mirado los albumes de fotos que nos aguardaban sobre la mesa del salón principal. Nos despedimos, pensando que esta esquina de Belgrano tiene ahora un significado nuevo para el distraido caminante; tras los muros, un invalorable testimonio de genio y teson enriquece la cultura argentina. 

(EL TIEMPO, Azul, 8 de septiembre de 1985) 

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