viernes, 8 de septiembre de 2017

DOMANI





El farol de una cantina. La neblina del Riachuelo
Que ha tendido bajo el cielo como un pálido crespón,
Y en la mesa, donde pesa su tristeza sin consuelo
Don Giovanni está llorando con la voz del acordeón.
Su lejana cantilena se despena, se hace espina
Con la dura desventura que lastima sin matar,
Y repite que mañana volverá su ragazzina
Mariposa mentirosa remontada sobre el mar.

¡Domani!...
Volverá mañana
Lejana...
Pesadilla que pasó...
Y el pobre Don Giovanni
Se repite que domani
Volverá la niña buena...
Y en la copa que envenena
Suena siempre vana
- ¡Mañana! -
La mentira del alcohol.

Pero inútil... ya no queda ni el rincón de la esperanza
Solo puebla su tristeza la aspereza del pesar,
Y en la niebla de los años, y en la muerte que lo alcanza
Hay un canto como un llanto que regresa desde el mar.
Es la voz de los veleros que llevaron las neblinas
Son los viejos puertos muertos que están mucho más allá,
Y los ecos que lo aturden, el alcohol que lo asesina
Cuando grita que su pobre ragazzina volverá.

Letra : Cátulo Castillo  (Ovidio Cátulo González Castillo)
Música : Carlos Viván  (Miguel Rice Treacy)

Grabado por la orquesta de Carlos Di Sarli con la voz de Mario Pomar.

La cantina


Música: Aníbal Troilo
Letra: Cátulo Castillo 

Ha plateado la luna el Riachuelo
y hay un barco que vuelve del mar,
como un dulce pedazo de cielo
con un viejo puñado de sal.
Golondrina perdida en el viento,
por qué calle remota andará,
con un vaso de alcohol y de miedo
tras el vidrio empanado de un bar.

La cantina
llora siempre que te evoca
cuando toca, piano, piano,
su acordeón el italiano...
La cantina,
que es un poco de la vida
donde estabas escondida
tras el hueco de mi mano.
De mi mano
que te llama silenciosa,
mariposa que al volar,
me dejó sobre la boca, ¡sí!
su salado gusto a mar.

Se ha dormido entre jarcias la luna,
llora un tango su verso tristón,
y entre un poco de viento y espuma
llega el eco fatal de tu voz.
Tarantela del barco italiano
la cantina se ha puesto feliz,
pero siento que llora lejano
tu recuerdo vestido de gris. 

UNA CARTA PARA ITALIA





Dos días hace, mamma, que estoy en la Argentina,
No me parece cierto sentirme feliz,
Si vieras Buenos Aires, qué linda y qué distinta
A nuestra pobre Italia, cansada de sufrir.
Quisiera en esta carta decirte muchas cosas
Que en este suelo amigo dan ganas de vivir,
Que ya soy otro hombre, que sueño a todas horas
Con el día que pueda traerte junto a mí.
 
Y dile a la Rossina
Que siempre pienso en ella,
Que yo en la Argentina
Trabajo con amor;
Que cuando estemos juntos
Aquí nos casaremos,
Y juntos le daremos
Las gracias al Señor.
 
No importa el sacrificio
Que has hecho por tu hijo,
Para que en esta tierra
Se forme un porvenir ;
Besando tu retrato
Yo siempre te lo digo,
Tendrás tu recompensa,
Aquí serás feliz.
 
Aquí donde los campos conversan con el cielo
Levantaré algún día el nido de mi afán,
Aquí donde encontramos un bendecido suelo
Que nos dará de sobra, felicidad y pan...
Y pienso en nuestro pueblo que se quedó deshecho,
Por culpa de la guerra y tengo que llorar,
Por ti, por la Rossina y por el hombre bueno
Al que no le pudimos decir: “¡Adiós, papá!”.

Letra : Reinaldo Yiso  (Reinaldo Ghiso)
Música : Santos Lípesker

Grabado por la orquesta Francini – Pontier con la voz de Roberto Rufino.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Agnes

AGNES, La pelicula

        Esta historia basada en hechos reales comienza por el año 1945, entre una señorita de condiciones humildes llamada Agnes y un marino alemán llamado Erwin náufrago del acorazado Graf Speed. Toda la trama sucede entre un pueblito con el nombre de Santa María ubicado al sudoeste de la provincia de Buenos Aires,  en su mayoría poblado por descendientes de alemanes del Volga. Y por otra parte la historia se desarrolla en un lujoso hotel casino en Sierra de la Ventana y ocupado en ese momento por refugiados marinos alemanes. Se relata la historia de amor vivida entre Agnes y Erwin,  resaltando también la cultura y costumbres que hasta el día de hoy se conserva intacta, como ser: su idioma alemán-dialecto, su gastronomía, su música, su arquitectura y sobre todo su Fé religiosa basada en el cristianismo.
        Esta película les devuelve el recuerdo a nuestros mayores de todo lo vivido en épocas pasadas.

lunes, 14 de agosto de 2017

Las Fiestas de Fin de Año y El Abuelo que no conocí

Las Fiestas de Fin de Año , los cohetes
y explosivos en la República Argentina
y El Abuelo que no conocí.
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LAS FIESTAS DE FIN DE AÑO
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En muchos países se festeja con "Cohetes ",cañas voladoras, petardos, 'rompe-portones' ( que en forma casera se preparaban en mi infancia con bulones y tuercas conteniendo como materiales explosivos mezclas de azufre y potasio en polvo, que al ser estrellados contra paredes, portones de galpones o el mismo empedrado de las viejas calles de hace 50-60 años, producían un terrible estruendo, que asustaba incluso al que lo disparó), 'estrellitas" ,otros explosivos, luces multicolores, música , etc.
Todos los años, para estas fiestas en la Republica Argentina, cientos de heridos, con quemaduras en distintas partes del cuerpo, chicos y jovenes que pierden la vista en uno o los dos ojos, son el resultado de esta primitiva forma de expresar alegría por las Fiestas de Fin de Año.
El ABUELO QUE NO CONOCI
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Para no ir mas lejos, les cuento mi anecdota personal. Corría el año 1925 en la ciudad de Rosario, Argentina. Fin de año, verano tórrido y húmedo, como corresponde a esa fecha del verano rosarino. Ya había anochecido, pero aún no era medianoche.
Se escuchaban estruendos de explosiones, en casas vecinas o en calles de la zona...La gente festejaba de esa manera, las fiestas navideñas y de fin de año....
En esa epoca no existian aparatos acondicionadores de aire,
como en nuestra moderna era. Muy posiblemente tampoco había ventiladores, que tal vez no se habian inventado, o que de haberlos, solamente existian en viviendas de gente con buenos ingresos.
Los habitantes de escasos recursos, y tambien muchos de mejor nivel de vida, trataban de pasar esas noches calurosas y húmedas del verano, plagadas de mosquitos gigantes que enloquecían a todos,sin distinción de clases o recursos...
La mejor solución era dormir en los patios, sobre improvisadas camas o 'catres', tal vez en el suelo, sobre algún colchón arrastrado desde el dormitorio, o sobre una colcha vieja extendida en el patio, alguna frazada encima y sobre ella, finalmente, una sábana.
Otros, preferían abrir las ventanas, sobre todo las que daban a la calle y dejar abierta la puerta del dormitorio, a fin de disfrutar de alguna posible - en realidad ,casi imposible- la brisa que viniera desde el no muy cercano río Paraná que rodea a esa hermosa ciudad, la más grande del litoral argentino.
Mi madre, que era una niña de 9 años, se había quedado ligeramente dormida en la cama de sus padres, mientras que su mamá terminaba de limpiar los platos, cacerolas , vasos y utensillos de la cena, en la cercana habitación -cocina de la casa.
Mi abuelo materno, a quien no conocí, se dispuso a dormir en su cama matrimonial, en la modesta casa de esa ciudad, que alquilaba con esfuerzo. Abrió la ventana de su dormitorio que daba a la vereda de la calle donde la casa estaba afincada.
Se recostó vestido en su cama matrimonial al lado de su hija - la niña-mi madre- que se despertó y ambos miraban pasar las cañitas voladoras que cruzaban el aire rumbo al cielo, mientras que los estruendos de cohetes y 'rompeportones' estremecian la noche veraniega.
De pronto, una bala perdida, que había sido disparada en algún lugar desde algún revolver, posiblemente en dirección al estrellado cielo, entró imprevistamente por el hueco que el marco de la ventana abierta ofrecía.
La bala perdida se incrustó en una de las piernas de mi abuelo, quien se retorció de dolor y sus lamentaciones llegaron a la cocina, donde su esposa - mi abuela, estaba terminando sus tareas caseras de la noche.
Mi mamá, con sus escasos 9 años rompió en llanto, mientras gritaba pidiendo ayuda.
No se exactamente quien y como trasladó a mi abuelo al Hospital Público mas cercano.Allí quedo internado y debió ser operado de esa pierna herida, que fue amputada luego por temor a una gangrena.
Hablamos de 1925, allá lejos y hace tiempo...
El abuelo nunca se recuperó.Empezó a usar un par de muletas, mientras hacia equilibrio con una sola pierna para desplazarse y no caerse. A los pocos meses falleció, no se si de tristeza o de algun infarto al miocardio.Nunca lo supe.Nadie lo sabe.
Y asi terminó su corta vida a los 49 años, mi zeide* Jacobo (Yaacov) Rabotnicoff. Oriundo de un "Shtetl"(una pequeña aldea ,cercana al pueblo de Bereznehuavate), en la Región de Gerson(Kherson ?) en la Ucrania dominada por el Imperio Ruso de los Zares.
Había logrado sobrevivir al frío aterrador de esa zona.
Había sobrevivido al Regimen Zarista opresor y antisemita y a los cosacos ucranianos antijudíos.
Habia engendrado una familia amplia y solidaria, allá lejos. El vislumbró la posibilidad de una vida mejor y en plena libertad .
Cruzó países europeos, buscando un barco para llegar a la soñada tierra sudamericana. Se embarcó en tercera Clase en algún Barco medio oxidado que lo trajo a las costas de Buenos Aires, en la Promisoria Republica Argentina, a principios del 1900.
De la vida sacrificada como agricultor en la Colonia Dora, en la Provincia de Santiago del Estero, junto a su delicada esposa Slave Zelde Ravkin y sus nueve hijas e hijos, luchando contra las condiciones del terreno, suelos salados, en parte desmontados por ellos mismos; con felinos y ofidios, con la escasez de agua potable, con los mosquitos y el calor reinante y otras, no me extendere' ahora.
La llegada a la ciudad de Rosario se produjo despue's de varios largos años de su vida de chacarero humilde y trabajador en el pequeño "campito" (que nunca fue suyo) situado a pocos kilómetros del pauperrimo pueblito santiagueño conocido como "Colonia Dora", y que reunía a pocas familias de colonos judíos llegados de Ucrania y posiblemente de Rumania.
Cuando mi abuelo y su familia dejaron la chacra, solo tenían deudas, pero nada de bienes. Eso despues de años de sacrificio, trabajando duramente de sol a sol, sufriendo las inclemencias del tiempo y viviendo frugalmente en una humilde vivienda campesina con paredes de rústicos ladrillos y pisos de cemento sin mosaicos

(c) Jose Pivín- Rabotnicoff.
frente al puerto de Haifa
frente al Mar Mediterráneo.
(*) ZEIDE: ABUELO/NONO/GRANDPA/SABA